¿Garzón o un chuletón?

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA

Alberto Garzón es como un niño sin amigos al que los reyes le regalaron un ministerio y tiene que patalear de vez en cuando para que alguien juegue con él. Y lo mejor para eso es dar titulares fáciles, como los ataques a la industria cárnica de España, de la que viven miles de familias, pero que el niño sin amigos del ministerio quiere fastidiar hasta el final, como Macron con los iluminados negacionistas galos.

Debo confesar que me inspira más confianza un chuletón de vaca rubia gallega que Garzón. La pieza de carne va de frente, no miente, tiene claro su propósito, que es dar placer al afortunado que le meta mano. Creo incluso, que si se hiciera una encuesta entre la población preguntando si prefieren un ministro de Consumo o un chuletón de vaca vieja, el animal, el segundo, ganaría por goleada. Esa área que dirige el ministro estaría perfectamente cubierta con una dirección general, pero Sánchez tuvo que tragar con el paquete para formar gobierno. Y ahora, claro, tiene que aguantar las impertinencias del niño.

Fue el propio presidente el que ya en su momento lo mandó a tomar viento fresco al decir aquello de «donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible». El problema es que tenemos un ministro, casi nada, que en lugar de apoyar la ganadería, arremete contra ella. Será la dictadura del tofu o la quinoa lo que sueña Garzón.

Afortunadamente para todos, los pataleos y lloriqueos se quedan solo en eso, en una incómoda presencia en el Ejecutivo nacional que hay que soportar heroicamente hasta que alguien se dé cuenta que los españoles preferimos un filete.