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El fútbol huele a podrido

Mi punto de vista ·

«El denominado 'caso Negreira' echa por tierra los valores de un deporte en el que no todo vale»

Martes, 21 de febrero 2023, 23:18

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Hablar de los valores del deporte estos días me produce vómito. El denominado 'caso Negreira', en el que el Fútbol Club Barcelona pagó durante años al exvicepresidente del Comité Nacional de Árbitros no se sabe qué pero que todo el mundo deduce para qué, ha abierto una herida en el fútbol difícil de cicatrizar. Ese deporte que mueve masas, que saca a florecer sentimientos y que provoca un enorme arraigo y pertenencia huele a podrido.

Pasan los días y no ocurre absolutamente nada. España es diferente. Los clubes han tardado en dar el paso. Lanzan un comunicado insípido, que no respalda el Real Madrid porque no quiere molestar al único socio que le queda en la lucha por una futura Superliga, y demuestran que a otra cosa mariposa. Para los que aman o amamos el deporte esto no puede quedar impune. La lucha por la pureza del deporte tiene que prevalecer y en los intereses deben quedarse a un margen. Dejar de pensar en uno mismo y levantar la cabeza con orgullo debe convertirse en un reclamo generalizado, porque el sufrido aficionado que paga religiosamente su abono o su entrada, y que sufre cada fin de semana con su equipo del alma, está hoy dolido, desencantado y engañado.

El profesionalismo en el deporte ha variado el rumbo de muchos, que solo se mueven por el resultado dejando al margen sentimientos, raíces e historia. Solo vale ganar, pero ha llegado un momento en el que no todo vale. Si uno no puede alcanzar los objetivos debe agachar la cabeza y trabajar con más fuerza para intentar que se logren, pero no meterse en una vorágine de corrupción, engaño y patrañas que al final provocarán hastío.

El 'caso Negreira' deja tocado al fútbol, a un club referente, al ente federativo y al colectivo arbitral. Pero alguien debe coger este toro por los cuernos y llegar hasta el final.

Ahora el ataque es una buena defensa. En el fútbol, repito, no todo vale y esa sensación de engaño que existe hoy en día en torno a este deporte en España debe sanarse cuanto antes. De forma colateral, este asunto evidencia ruptura en el fútbol español y una guerra en la que cada uno va a lo suyo. El fútbol y el profesionalismo en el deporte no pueden perder su origen. Hace una semana hablé de la falta de identidad en el baloncesto español, algo que ha alejado a la gente de las canchas. La Copa del Rey la gana un Unicaja de Málaga que perdió hace unos años el rumbo y que ahora lo recupera a base de escudriñar en sus raíces.

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