Tabúes caducos

Fútbol censura

20/02/2019

Cualquier tiempo pasado fue mejor. Esa es la típica cantinela que nos recuerdan padres y abuelos cuando evocan recuerdos más que remotos. Sin embargo, cuando formulo en la misma ecuación fútbol y medios, acabo cayendo en la misma dinámica. Y no lo digo tanto por la prensa sino más por la creciente censura implícita que ofrece el balompié actual.

Los más veteranos del gremio recordarán cómo en los 80 y 90 se podía frecuentar los entrenamientos para seguir las evoluciones de los futbolistas, entrevistar a diario a los jugadores y entrenadores en los programas de radio y televisión e incluso viajar con relativa asiduidad con los equipos en sus desplazamientos.

«Balompié edulcorado, con aduladores afines... y clubes bien pagados. Esa es la ecuación actual»

El siglo XXI vino para cortar todo eso. Cualquier recuerdo queda ya en quimera. En una primera fase, el seguimiento de los entrenamientos se reduce a 10 minutos... o a un día a la semana. No vaya a ser que se desvele la fórmula de la Coca Cola. El 70% de los futbolistas y entrenadores solo atienden en rueda de prensa o zonas mixtas. Toca olvidarse de las entrevistas personalizadas. Y ya en radio o televisión es toda una utopía. Moraleja: Que hablen de fútbol, pero siempre bien y sin salirse del guion.

A esta línea se une otra nueva fórmula de censura: la de la propia competición. Antes podías ver las butifarras del barcelonista Giovanni, las protestas del público y las quejas de los jugadores en las entrevistas de la televisión con derechos. Ahora, las peinetas de Bale quedan proscritas de filtros digitales. Las quejas del Alavés por jugar los lunes. Incluso habrá casting de futbolistas para atender a la prensa. Conclusión: balompié enlatado, bien pagado pero edulcorado con aduladores y corporativistas de bufanda. La solución: cambiar de liga... o de deporte. Porque el estilo está ahora mejor pagado.