Primera plana

Fuego cruzado para un votante indeciso

23/04/2019

Fue un debate vivo. Aunque otra cosa bien diferente es que tenga una especial incidencia en el resultado. En los debates televisivos no es tan importante salir victorioso sino no cometer un gran error. En eso los cuatro candidatos estuvieron acertados. Eso sí, y por partes, Pablo Casado se dejó arrebatar el protagonismo por Albert Rivera, más audaz en la dialéctica aunque le pese ya (incluso a modo de monotema) el asunto catalán. Casado no podrá repetir este desliz, el de dejarse orillar por Rivera, en la segunda tanda que corresponde a esta noche. Con respecto a la izquierda, Pedro Sánchez no despejó la incógnita que Pablo Iglesias le endosó en varias ocasiones a cuenta de pactar con Podemos o Ciudadanos. Y el líder de Podemos fue, de todos ellos, el que mantuvo un discurso más consistente y elaborado en los argumentos. Se nota que Iglesias es el que tiene más lecturas políticas acumuladas frente al resto. Aunque pudo ponerse una chaqueta de pana en homenaje a los comunistas italianos de Enrico Berlinguer.

Por otro lado, el debate territorial no se va a resolver sin más. Aunque quedó retratado dos modelos de país bien distintos, casi irreconciliables según las posturas que exhibieron. Frente a la uniformidad mesetaria (el imperio de Castilla que nunca acabó de consolidar un Estado eficaz) queda el planteamiento de la plurinacionalidad que el propio Iglesias remarcó. Por cierto, hubo también alusión a Canarias (aunque fuera pasajera) a son de la bandera de las siete estrellas verdes que el mandamás de Podemos sacó a relucir en su reciente mitin en Las Palmas de Gran Canaria. Por lo demás, las islas quedaron relegadas a diferencia del País Vasco y, cómo no, Cataluña.

El que podía haber estado invitado era Felipe González. Fue nombrado una multitud de veces y se ganó el derecho a una llamada telefónica aunque fuera para dar su opinión. Rivera lo usó para contraponer el PSOE actual con el del pasado. Y Casado hizo lo mismo al calor de las tablas que fue mostrando sobre datos económicos y de empleo. Si tanto mentaron al expresidente González por algo será. Su liderazgo se echa en falta en tiempos conflictivos como el actual.

El otro ausente, cuya sombra alargada estaba presente de algún modo en el plató de TVE, fue Santiago Abascal. El PP quedó destartalado con las habilidades de Rivera. Pero de haber estado allí el jefe de Vox no hubiera tardado ni un segundo en decirle tanto a Casado como a Rivera que para él ambos son la derechita cobarde o la veleta. Quizá, pensará el de Vox que casi mejor no haber estado pues sus votos ya no se los quitará nadie. Eso es lo que ocurre: que tanta es la volatilidad y la indecisión del votante hasta el último instante que puede que el debate quede olvidado a medida que avance la semana. Hoy tocará el partido de vuelta. Aunque una cosa es evidente: la legislatura que arranca en breve promete, y mucho.