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Del decreto al proyecto de ley

Es lo que Bolaños y López plantearon a Junts

Lunes, 8 de enero 2024, 22:47

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A la vista de la negativa inicial de Junts a avalar los primeros decretos del Gobierno de Pedro Sánchez, el Partido Socialista abrió este lunes la puerta a su tramitación como proyectos de ley, lo que permite a la oposición introducir enmiendas. La misma propuesta se trasladó al Partido Popular, a cuya puerta tocó el ministro Félix Bolaños en un intento bastante desesperado de evitar una derrota parlamentaria en el inicio de la legislatura.

Vayamos por partes y recordemos cómo va esto. Un decreto ley es, en la práctica, una ley de aplicación inmediata, que entra en vigor desde su publicación en el Boletín Oficial del Estado y que después debe ser convalidada por el Congreso. Si no supera esa votación, decae, de manera que el Gobierno debería redactar otro decreto si así lo considera. Se trata de una figura legal ideada para situaciones excepcionales, de manera que lo normal no debería ser gobernar a base de decretos con rango de ley. Es más, el Gobierno ha de justificar la urgencia y esa excepcionalidad.

La otra vía es el proyecto de ley, que tiene una tramitación más lenta, de manera que no entra en vigor hasta que cosecha la aprobación de las Cortes, y no desde que sale del Consejo de Ministros camino del BOE.

Ahora bien, hay una vía intermedia que no deja de ser un mal apaño: ante la votación de la convalidación del decreto ley, el Gobierno, a través de los partidos que lo sustentan, puede plantear que la medida excepcional siga en vigor pero que se tramite como proyecto de ley. De esa forma, aquello que no guste a la oposición puede ser matizado, corregido o incluso anulado por la vía de las enmiendas.

Es lo que Félix Bolaños y Patxi López plantearon a la desesperada, en un intento de seducir a Junts. Si no, pues también se lo ofrecieron al Partido Popular, en una estrategia que refleja a la perfección la fragilidad de la mayoría parlamentaria: Sánchez no tiene asegurados los votos de uno de su socios clave, esto es, Carles Puigdemont, y si le falla, recurre al Partido Popular que tanto ha criticado y cuyo presidente tuvo que aguantar las carcajadas del propio Sánchez desde la tribuna del Congreso.

Desde ERC ya se encargaron este lunes de despejar su posición, adelantando que votarán a favor. Ese anuncio refleja otra derivada de la crisis en que vive la mayoría parlamentaria: la fractura cada vez mayor entre los dos partidos que abanderan el independentismo catalán.

Conclusión: un lío mayúsculo que va camino de repetirse una y otra vez.

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