La fiesta de la covid-19

¿Queríamos una prueba de lo erróneos de algunos mensajes? Pues ahí está

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Antes de la pandemia, España contaba con algunos destinos turísticos que se habían especializado en el visitante que buscaba fiesta sin fin y alcohol sin fin. Algunos, también otros excesos sin fin... En la mente de todos está Magaluf, pero no era el único lugar. Por aquí también todos sabemos de algunos puntos que hacían de ese concepto la fuente de sus ingresos.

¿Es admisible? Sí. No hay que ser purista. El visitante, si es mayor de edad, tiene derecho a disfrutar su tiempo de vacaciones y su ocio como le apetezca... siempre que respete a los demás y, por supuesto, siempre que cumpla con la legalidad. Lo mismo cabe decir de los locales de hostelería y ocio. Si a un empresario le apetece arriesgar su capital con ese tipo de clientela, pues allá él. De hecho, un destino turístico que se precie de agradar a todo tipo de públicos debe contar con esa oferta, como también con espacios para niños, para adultos que no quieren ruido de niños, para personas de la tercer edad, y también para todo tipo de condiciones sexuales.

Ahora que parece que empezamos a salir de la pandemia, nos encontramos con lo ocurrido en Mallorca, con centenares de jóvenes contagiados y con los rastreadores buscando como locos a las personas con las que han entrado en contacto. ¿Queríamos una prueba de lo erróneos de algunos mensajes? Pues ahí está.

No se trata de demonizar a los chicos, pero sí hay que preguntarse qué se les había explicado sobre la pandemia. Igual es en que este año y medio han vivido en una burbuja en la que no consumían información sobre el coronavirus y sus contagios. ¿Y sus padres o tutores? Porque alguna responsabilidad siguen teniendo. Es más, lo triste del caso es que estos días vemos a algunos padres y madres en las televisiones y radios criticando que se aísle a contagiados y a personas pendientes de saber si también lo están: ¿será que a estas alturas no se han enterado de qué va esto de la covid-19?

En los últimos dos meses se ha identificado el concepto de libertad con el de oposición a las restricciones sociales como medida preventiva ante la pandemia. Y eso explica en buena medida lo que pasó en Mallorca.

También es de justicia mencionar la más que evidente dejación de las autoridades. Porque si muchos de los contagios se produjeron en un concierto sin protocolos que se celebró en una plaza de toros, cabe preguntarse dónde estaba el Ayuntamiento y hacia dónde miraba la Policía Local.