Lunes en África

Fantasías por el desagüe

04/03/2019

El tereftalato de polietileno es el plástico usado en esas botellas de agua que usted se lleva a las fiestas. También conocido como PET, siglas en inglés de sus componentes, se trata de un material con alta resistencia a la biodegradación; cualquier pieza que usted tira por ahí tarda un mínimo de 450 años en regenerarse. No lo verán sus ojos.

El otro día, la consejera de Medio Ambiente presentó el nuevo Plan de Residuos de Canarias, que viene a renovar el vigente desde 2001, cuyos resultados puede usted comprobar con echar un vistazo al paisaje. La disparidad de datos existentes dificulta la comprensión del fenómeno, pero si el Gobierno dice que sólo se recicla el 18% de la basura que se produce en las islas, por algo será.

Ese optimismo esconde lo que no se cuenta. Quiere decir que el 82% de los casi 600 kilos de residuos que cada canario genera al año se queda en el limbo de algún ecoparque, antes llamados vertederos pero ahora reconvertidos por eso de las ayudas europeas.

El plástico PET es de consumo habitual en los carnavales. Si 200.000 mascaritas se maquillan con 50 gramos de purpurina cada una, por ejemplo, para disfrutar la próxima cabalgata carnavalera, se puede concluir que un solo día de fiesta en cada capital canaria consume unas diez toneladas de material cosmético.

Fabricada tanta brillantez en su gran mayoría con microplásticos, ningún filtro detendrá su carrera hasta alcanzar el mar o las aguas reutilizadas para el riego. Es bien sabido que a la mascarita moderna le gusta lavarse después de la parranda. Es por eso, gracias a la buena intención de parecer aseados, que la fantasía se va por el desagüe y acaba en boca de todos. Y en la sangre.