Tribuna libre

Estabilidad y cantera

14/05/2019

Han sido en las últimas comparecencias de Pepe Mel en las que el entrenador ha parecido más alejado que nunca de la UD Las Palmas. Del famoso 60 o 70 por ciento de posibilidades de quedarse y del feeling total se ha pasado a un lapidario: «Mañana entreno y sigo a mi ritmo. No puedo responder a preguntas que no sé», ha declarado sobre su futuro tras el triunfo balsámico ante el Córdoba. «Yo soy entrenador de fútbol y si no estoy aquí estaré en otro lado no se preocupen», ha añadido de manera rotunda. Además ha reconocido que «es cierto que no terminamos de rematar las cosas», ha sentenciado sobre las negociaciones, que parecen en punto muerto.

Tras unas semanas en las que el la sintonía ha sido total y hasta el presidente no ha dudado en asegurar que le «encantaría» que el madrileño fuera el timonel del nuevo proyecto, pese a los malos resultados, las cosas se han ido enfriando y no transcurren con la fluidez que se presumía. O al menos eso se desprende del último discurso del estratega madrileño.

Ya sea por las pretensiones del entrenador o por las preferencias de la dirección deportiva, que dirige el italiano Rocco Maiorino, lo cierto es que el futuro del banquillo insular no parece tan claro como antes y se abren algunas incógnitas.

«Le toca al club ahora con la salvación prácticamente en el bolsillo calibrar muy bien los movimientos a realizar»

Lo que no si es cierto es que bajo la batuta de Pepe Mel y también eso sí, empujado por las circunstancias y las carencias de la plantilla, la Unión Deportiva Las Palmas ha dado un giro hacia la cantera que le va a alejar y mucho del modelo de esta temporada. Jugadores contrastados que cobran muchísimo dinero y ha sido precisamente Pepe Mel el artífice de dicha revolución. Primero con la inclusión de Toni Robaina. Después con la valentía de apostar por Josep Martínez tras la lesión de Raúl Fernández relegando a la suplencia en la portería a todo un veterano como Nauzet Pérez. Más tarde, la decidida apuesta por Cristian Cedrés, que se ha hecho un hueco en el once y para rematar y condicionado por la lesión de Álvaro Lemos, el debut de Jesús Fortes al que no dudó en dar galones de titular cuando podría haber optado por recomponer el equipo con futbolistas de mayor calado y experiencia.

Todos esos guiños a la cantera lideran el giro de un proyecto la próxima temporada que aún no se sabe quién será el encargado de comandarlo. Todo apuntaba al actual inquilino del banquillo lideraría el proyecto del cambio. Ya que además cuenta con el aval de una afición que lo ve mayoritariamente como el hombre adecuado. O al menos eso es lo que han revelado las diferentes encuestas que se han realizado sobre la figura del técnico.

Le toca al club ahora con la salvación prácticamente en el bolsillo calibrar muy bien los movimientos a realizar. Si apostar nuevamente por Mel, un entrenador que en unos meses se ha ido familiarizando con la casa amarilla y su filosofía o bien empezar nuevamente de cero encomendándose a otro director técnico. Estabilidad es lo que reclama a gritos un proyecto a la deriva desde la marcha de Quique Setién.