Lunes en África

Espejismos y emergencias

09/12/2019

Las reacciones ante la evidencia del cambio climático retratan actitudes elementales del ser humano. Los que se resignan y los dispuestos a combatir. Los científicos están convencidos de que la transformación del planeta en un lugar más inhóspito es irreversible, y sólo está en juego el alcance del impacto, en función de lo que avancen los combatientes en la próxima década.

El destrozo logrado en dos siglos requiere de actuaciones de emergencia. Es un plazo mínimo; los actuales dirigentes del mundo no están acostumbrados a adoptar decisiones conflictivas, y mucho menos con márgenes tan estrechos. Con la Cumbre del Clima en Madrid los circuitos digitales han replicado la creación Follow the leader del gallego Isaac Cordal expuesta en 2011 en Berlín, en la que un grupo de señores encorbatados discuten con el agua al cuello. En un mundo donde las multinacionales esquivan todo control público, se hace difícil de imaginar una decisión política capaz de cambiar hábitos sociales con la contundencia que la ocasión requiere. En Canarias y España, el fenómeno se ha descrito con puertas giratorias que conectan intereses con políticos abonados. Es por eso que la energía para alterar el orden de las cosas brotará de otros yacimientos; habrá mecanismos alternativos, y todo eso tendrá un coste en términos históricos y económicos.

La paradoja de la salida a bolsa de Aramco, la petrolera más grande del mundo, en plena discusión sobre el cambio climático, muestra la deriva de los acontecimientos. Lejos de acelerar la reconversión a una industria sostenible, el entorno petrolero opta por socializar sus riesgos y camuflar sus daños ambientales con el espejismo de un beneficio inmediato. Como diría un dentista en el oeste, prepárese que le va a doler.