Las venas abiertas

El valor del Rocasa

Sumarsa, Marlboro Canteras, Constructora Atlántica... A la velocidad en la que nos convertimos en seres desmemoriados hoy en día es probable que hayamos eliminado del disco duro todo estos nombres. O los que surgieron un poco después como Maspalomas Sol de Europa o Cadagua Gáldar.

Pertenecen a la coda final del siglo XX. Eran equipos que competían en una isla con conciencia polideportiva y que, en muchos casos, consiguieron títulos nacionales. Que ocuparon mucho espacio en los periódicos, con las emisoras de radio transmitiendo sus partidos en directo cada jornada.

Siempre bajo la prevalencia de una Unión Deportiva todavía convertida en vehículo social y no en empresa de un accionista omnipresente. Aquella oferta deportiva quedó sepultada por el paso de tiempo y el cambio social. El fútbol lo engulló todo y ni siquiera el auge en la élite del Gran Canaria de baloncesto, incapaz de superar los 6.000 espectadores en un partido clave para estar en las eliminatorias por el título ante el UCAM Murcia el pasado domingo, resiste con fuerza. Por eso hay que brindar por el éxito del Rocasa. Otra vez en una final europea, tras imponerse a la Lokomotiva de Zagreb en una semifinal de la Challenge espectacular y con final agónico en el Antonio Moreno.

«A 20 kilómetros de la capital existe un equipo de balonmano que lidera la competición nacional»

Días atrás coincidía en el diagnóstico con su capitana María González. El valor real de lo que están consiguiendo solo se tendrá en cuenta cuando vuelvan los malos tiempos y la miel se convierta en hiel.

A 20 kilómetros de la capital existe un equipo de balonmano que lidera la competición nacional, que esta semana pujará por ganar la Copa de la Reina (que ya ganó el año pasado), y que va a participar en una final de competición europea. Al que no le prestamos la atención que merece. Yo el primero. Y al que, ojalá, no olvidemos en el futuro.