Opinión

El test electoral

21/10/2018

Las elecciones andaluzas del 2 de diciembre tendrán un claro sabor nacional. Por mucho que Susana Díaz pretenda deslindarlas de lo que ocurre en Madrid, le interesa que sea así en su propia línea de campaña, no lo conseguirá. Lo que suceda en Andalucía se observará como un anticipo del ciclo electoral que enseguida empieza. A su vez, si Ciudadanos queda por delante del PP supondrá un cuestionamiento del liderazgo de Pablo Casado y volverán las dudas en el cuartel general de Génova sobre si mereció la pena el giro a la derecha y abandonar el espacio del centro.

Ya hay sondeos. El diario digital elconfidencial.com apunta a una victoria en votos del PSOE aunque a la baja (29,8%), la opción de izquierdas Adelante Andalucía cosecharía un 21,7%, Ciudadanos crecería al 22,3% y, por último, queda el PP (20,5%) que perdería seis puntos porcentuales de una tacada. Serían los partidos tradicionales los castigados. Aquí la suma de votos de PSOE y la variante de Podemos e IU es mayor que la de Ciudadanos y PP: ¿pero a nivel nacional sería igual hoy por hoy?

«Si Casado no obtiene su primer premio, la sombra de los partidarios de Soraya Sáenz de Santamaría regresará»

Con esta encuesta podría pensarse que el pacto natural sería entre PSOE y la marca de Podemos o del socialismo con Ciudadanos. La preferencia de Díaz sería la segunda en cuanto que su distancia con Podemos es notoria a diferencia de Pedro Sánchez. Pero a Ciudadanos tampoco le interesa determinar ya un acuerdo con el socialismo en Andalucía justo cuando las urnas llaman a lo largo y ancho de la geografía nacional. Pronosticar el resultado andaluz será más fácil que fijar la gobernabilidad en la siguiente legislatura, se antoja ardua esta labor el día después por mucho que Díaz haya adelantado la cita con las urnas. Porque los potenciales socios lo unirán al panorama nacional, irá en la factura al PSOE que aspira a alargar los 36 años ininterrumpidos en la comunidad autónoma.

Con respecto a la derecha, si Casado no obtiene su primer premio (serán las primeras elecciones desde que dirige el PP) la sombra de los partidarios de Soraya Sáenz de Santamaría regresará y se oteará un horizonte en el que no esté claro que Casado sea el futuro de los populares. En fin, si Díaz no consigue gobernar sin más y Casado no desplaza a Ciudadanos en tierras andaluzas, las vacilaciones asomarán nuevamente a cuenta de qué le espera a este país. Esta primera partida se juega en el feudo electoral que le queda al PSOE, pero el voto se fragmenta; con independencia de que el reparto de escaños es por provincias y el sondeo se ciñe al voto dejando a un lado las circunscripciones. Lo peor que podemos tener a medio plazo (un año mal contado) es que se evidencie el enquistamiento de la ingobernabilidad. Una crisis política. Mal asunto para enmendar.