El taxi: reinventarse o morir

31/08/2018
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Silvia Fernández

Retumban de nuevo tambores de guerra en el sector del taxi que protagonizó en julio en casi todo el Estado, y especialmente en ciudades como Barcelona y Madrid, una feroz huelga en su cruzada contra los VTC (vehículos de transporte con conductor) que dejó tirados a miles de turistas y colapsó las calles.

Las reivindicaciones de los taxistas son muy respetables y en algunos aspectos llevan razón, como cuando aseguran que la proliferación de los VTC gracias a plataformas digitales como Uber y Cabify trae consigo mayor precariedad laboral. Tenemos el ejemplo con las empresas de reparto a domicilio, como Glovo o Deliveroo, que están creciendo por todas las ciudades españolas y que basan su estrategia de negocio en la contratación de jóvenes riders, convertidos por fuerza en autónomos con obligación horario. Vamos, los llamados falsos autónomos.

También tienen razón los taxistas cuando reclaman medidas para que las empresas intermediarias de los VTC tengan las mismas obligaciones fiscales que ellos. Hoy las plataformas digitales que forman parte de la llamada economía colaborativa están en el punto de mira de los gobiernos de toda Europa, incluida España, ya que a través de la conocida ingeniería fiscal estas sociedades operan mediante filiales de empresas matrices instaladas en países de baja tributación, lo que les permite pagar menos impuestos.

Dicho esto, que obliga a tomar medidas sin dilación para regular la nueva economía digital, el sector del taxi no puede seguir buscando excusas para evitar afrontar su futuro.

Las plataformas digitales han llegado para quedarse revolucionando el mundo, tal y como lo conocíamos antes. Los medios de comunicación, las agencias de viaje, el comercio (el pequeño y los centros comerciales), la banca, el sector turístico (alquiler vacacional), ahora el sector del transporte, el cine, la música... todo está mutando. No sabemos muy bien hacia qué pero exige reinventarse, modernizarse y adaptarse a las necesidades de un cliente que también ha cambiado.

Ya no vale esperar al cliente en la parada y atenderle de cualquier forma. El taxi debe dar algo más que le distinga y lo convierta en primera opción frente a los VTC. Ese es el camino para sobrevivir.