Opinión

El reto sanitario

24/07/2018

Es recurrente la crítica sobre cómo está la sanidad pública en Canarias. Y, en realidad, hay problemas (y muy serios) como el de las listas de espera quirúrgicas y diagnósticas, los expedientes por responsabilidad patrimonial de la Administración que se encuentran empantanados en la Secretaría General del Servicio Canario de la Salud (que es el competente para resolverlos) o los picos de colapso en los servicios de urgencias hospitalarios. Aún queda mucho por mejorar siendo sabedores de que todos los recursos que inyectes siempre sabrán a poco. Sanidad, junto a educación, son bolsas sin fondo y eternos quebraderos de cabeza en la confección del Estado de Bienestar en el Viejo Continente.

Pero tan mal no debemos estar en su conjunto en cuanto que muchos turistas vienen a Canarias por la seguridad que ofrece como destino. Y no solo seguridad policial, que también, sino la certidumbre de que si te pasa algo estarás en buenas manos y cubierto por una sanidad que cumple razonablemente los estándares europeos. Eso cotiza y hace que británicos o alemanes prefieran venir a cualquiera de nuestras islas que arriesgarse a otros enclaves del norte de África. Así las cosas, cuando José Manuel Baltar trabaja a lo largo del año le está facilitando la tarea solapadamente a Isaac Castellano. Lo quieran o no, que lo querrán seguro, los consejeros de Sanidad y Turismo respectivamente combaten en este frente en el que favorecer la recepción de visitantes al archipiélago.

«Queda mucho por mejorar siendo sabedores de que todos los recursos que inyectes siempre sabrán a poco»

Es más, si ahora el Gobierno de Pedro Sánchez recupera la sanidad universal que rompió la ministra Ana Mato en la primera etapa de Mariano Rajoy en La Moncloa, en Canarias se encargó el que fuera consejero Jesús Morera en cubrir ese vacío. Y es que Mato llegó a diferenciar entre la sanidad pública universal y la asistencia básica, implementando así dos categorías de servicio. La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Carmen Montón, desea retomar a la mayor brevedad la sanidad pública universal tal como la planteó en tiempos de Felipe González, el que fuera luego asesinado por ETA, Ernest Lluch como ministro del ramo y padre intelectual de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad.

Por lo tanto, si en Canarias nos quejamos (que debemos hacerlo) sobre la sanidad pública, tampoco olvidemos que si cogemos el avión y no nos vamos tan lejos la cosa no pinta bien. A nadie le gusta irse de vacaciones y ponerse malo en tierras extrañas donde el servicio sanitario deja mucho que desear. Quizá entonces, poner las cosas en su justo valor ayuda a hacerse una composición de lugar y concluir que los sistemas sanitarios públicos europeos tienen muchos retos que encarar (para empezar el envejecimiento poblacional) pero no están tan mal como en la cotidianeidad creemos.