Lunes en África

El particular voto canario

15/10/2019

La fragilidad de Canarias ha quedado al descubierto con los sofocos del verano. Los incendios de Gran Canaria, la caída y fuga de Thomas Cook, o el apagón de Tenerife retratan los tres pilares del Archipiélago. El medio natural, la economía y la energía requieren urgentes cambios de modelo para prepararse ante lo que está por venir. El brexit marca sombras en el horizonte, en un mercado mundial tensionado por los aranceles del año electoral en Estados Unidos y por los espasmos de la industria petrolera. No es un presagio; hasta la Reserva Federal americana avisa de tiempos convulsos.

En este contexto, las elecciones adelantadas en España han abierto una brecha emocional en los considerados nacionalistas canarios. El momento es frágil, porque la hasta ahora hegemónica Coalición Canaria llega exhausta a la contienda y las demás familias ya comprobaron en abril que solas no van a ninguna parte. Nueva Canarias sabe que no es capaz de movilizar para los asuntos de Estado el particular voto que cosecha en los asuntos locales. La reciente incorporación al Gobierno regional en ese pacto de las flores estrecha el cerco, porque la gestión de Román Rodríguez en esa alianza aporta por ahora más riesgos que beneficios. De momento, las primeras renuncias ya están cantadas; la tasa turística se cae del discurso en la primera curva. Hay un realismo gestor que la izquierda desprecia en sus campañas, y luego pasa lo que pasa.

La reciente escena de sofá de Rajoy con Felipe González dibuja en el paisaje el uniforme que ya empiezan a pintar los Riveras, Sánchez o Casados de turno. En una legislatura marcada por el desempeño territorial que habrá de imponerse tras la sentencia de Cataluña, sólo falta por saber si Canarias salva fueros, o seguimos mirando a los celajes.