Café para todos

El declive moral de Zapatero

20/09/2018

Hace unos días salió a la luz un vídeo en el que se ve al dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, dándose un señor homenaje en un restaurante de los caros caros en Turquía, mientras encendía un habano en compañía de su señora.

El vídeo en cuestión ha sentado como una auténtica bomba en Venezuela, donde gran parte de la población pasa hambre y no tiene acceso a los productos básicos por la inflación y por la desastrosa gestión del glotón Maduro, que engorda a base de chuletones por medio mundo. Representa a la perfección lo que significa un sistema comunista clásico, es decir, el reparto equitativo de la pobreza mientras que la élite gobernante llena sus bolsillos escudados en un discurso paternalista, proteccionista y por supuesto, anticapitalista. Uno de los principales enemigos en estos discursos rancios suele ser el siempre recurrente Estados Unidos, que nunca pasa de moda como el malo de la película.

«Representa a la perfección lo que significa un sistema comunista clásico, es decir, el reparto equitativo de la pobreza mientras que la élite gobernante llena sus bolsillos»

Hasta aquí, nada nuevo. Un dictador en América Latina que mata de hambre a su pueblo y le echa la culpa a América del Norte. Lo novedoso en este caso es la aparición estelar de un expresidente del Gobierno de España, que ha pasado de ser un mero mediador internacional, a portavoz del régimen heredado del siniestro Hugo Chávez.

Nadie entiende a Zapatero, ni siquiera los socialistas más fieles a las siglas. Es incomprensible que el socialista, ahora comunista de salón, achaque el éxodo masivo de venezolanos a «las sanciones impuestas por los EE.UU, respaldadas por otros gobiernos». Esas declaraciones infames blanquean el genocidio político al que está sometido el pueblo venezolano. Está al mismo nivel que Errejón, que justificó las colas en Venezuela para hacerse con productos de primera necesidad con un «Hay más colas porque hay más dinero y la gente puede consumir más». Esto viniendo de un dirigente de Podemos, que ha cobrado millones del régimen chavista, no sorprende, es más, hasta es comprensible dentro de su lógica existencial.

Me imagino esos homenajes en el palacio presidencial entre ZP y Maduro:

- Aló presidente, ¿puedo repetir?

- Claro amigo, que no sobre nada.