Cuentos Chinos

El Camino de

los Valores

18/05/2018

Corren tiempos en los que la justicia está siendo protagonista más por sus polémicas, peleas, conflictos, injererencias del poder político o sentencias ruidosas, que por el fin puro de este poder que no es otro que impartir la ley. Que vivamos en un mundo justo en el que los malos, por decirlo de alguna manera, paguen sus fechorías y los buenos puedan vivir en paz.

Son tiempos en los que la opinión social acerca del mundo de la judicatura y todo lo que lo rodea, está contaminada, muchas veces por desconocimiento, otras por falta de información y transparencia y, por puesto, en algunos casos porque se lo merecen debido a actitudes cuanto menos reprochables.

Pero en este mundo tan complejo de dictar sentencias y hacer valer el Estado de Derecho en el que vivimos, también hay lugar para una justicia amable, compuesta por jueces vocacionales que aman su profesión e intentan desempeñarla para un fin diferente que no sea otro que condenar a cárcel, multas y demás medidas.

No quieren decir que sus señorías que llevan juzgados, por ejemplo, de lo penal no tengan esa sensibilidad, pero en el caso que nos ocupa, ese corazón se hace imprescindible.

Un ejemplo es la magistrada Reyes Martel, titular del Juzgado de Menores número 1 de Las Palmas de Gran Canaria. Esta jueza se ha desvivido durante los dos últimos años en llevar a cabo una iniciativa novedosa y cargada de mensajes: llevar a los menores con medidas judiciales y en situación de especial vulnerabilidad a realizar el Camino de Santiago.

El pasado año realizó una primera edición solo en Gran Canaria, pero ahora la iniciativa se ha consolidado y se llevará a cabo el Camino de Los Valores. Una actividad inclusiva que recorrerá el Camino Inglés del Camino de Santiago que encabeza la Asociación #Up2U Project–Depende de ti, Reyes Martel.

Es la cara amable de este mundo, la que busca que los menores, que son la sociedad del futuro, adquieran valores y se alejen del autismo digital y degeneración que arrasa a nuestra juventud.

Se agradecen este tipo de iniciativas, las que muestra la cara más risueña de la ley. La que los aleja de las denuncias entre jueces, los fallos que sacan a la calle a la ciudadanía y a los magistrados que coleguean con el político de turno.

Los beneficiados no serán otros que los menores, que cambiarán su concepto de vida cuando lleguen a la Catedral de Santiago. Ese es el objetivo, ese es el camino.