Primera plana

El abrazo del oso

21/07/2019

Un Gobierno con cuatro fuerzas políticas diferentes no puede ser un paseo dominical sin más. O, al menos, no debe serlo a medida que avance el mandato. Hay una máxima por la que tendrán que velar periódicamente Nueva Canarias, Podemos y ASG: vislumbrar ante la opinión pública su diferencia de criterio ante el PSOE. O, dicho de otra manera, que la toma de ciertas decisiones en el Ejecutivo ha sido así en cuanto que ellos han presionado a Ángel Víctor Torres. Si la legislatura es plácida, con el tiempo gana el PSOE y perderán Nueva Canarias, Podemos y ASG. Especialmente, Román Rodríguez y Noemí Santana en cuanto que Casimiro Curbelo tiene el voto totalmente territorializado en La Gomera. Pero no es el caso de las otras dos siglas que no pueden llegar dentro de cuatro años haciendo ver que son comparsa o mero acompañamiento de Torres. Sería entonces para Nueva Canarias y en concreto para Podemos, que precisamente ya ha experimentado la pérdida de apoyo social en los últimos comicios, una sangría hacia una posición subsidiaria.

«Habrá que observar qué discurso mantendrá Torres ante la reformulación territorial a son de Cataluña»

Así las cosas, si por ejemplo en las islas el PSOE juega al sentir social de la izquierda, Podemos tendrá que desmarcarse de Torres. Si en otro supuesto el PSOE no tiene discurso propio ante el debate territorial y asume la laminación de la nacionalidad canaria al calor del asunto catalán, Nueva Canarias estará obligada a ejercer de voz de la conciencia y de cuando en cuando recordar que los móviles siempre estarán operativos con lo que quede de CC a medio plazo. Por eso hay un nivel en la esfera parlamentaria por el que es casi insignificante si tienes 25 escaños en vez de 20 o 18. Es un decir. Pero tu presión política es la que es y emana de ser una primera fuerza (PSOE) que por mucho que lo sea necesita de otras siglas que son las que, en definitiva, permiten gobernar a los socialistas o, de lo contrario, estarían en la oposición. Por eso Nueva Canarias, Podemos y, en menor medida, ASG deberán cada cierto tiempo teatralizar las debidas discrepancias con respecto al PSOE. Se trata de dictar tu parte del relato. Al final, si no lo haces ocurre lo de siempre: los méritos son para el titular de la institución de turno.

Habrá que observar qué discurso mantendrá Torres ante la reformulación territorial a son de Cataluña, si sabrá ejercer de voz propia frente al jacobinismo mayoritario del PSOE que influye en Ferraz o si dispondrá de un marco singular frente a la reforma del modelo de financiación autonómica. Esto ya no es gestión local sino ideas y pensamiento político. El Gobierno de Canarias tiene a mano su orden competencial a cumplir, y debe hacerlo, pero asimismo entra en el tablero de la política nacional en el que debe prevalecer la defensa de los intereses de la ciudadanía y de Canarias ante un embate estatal en el que se barrunta el relanzamiento o el colapso del sistema del 78. Ni más ni menos. A esto se enfrenta Torres y su equipo más cercano. Y no valen los silencios ni las lagunas. Es política de alto voltaje.