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Vea la portada de CANARIAS7 de este jueves 22 de febrero

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Si a alguien le quedaba la duda de que aún queda camino por recorrer, la catetada del Padre Báez le habrá hecho ver la luz. Ya sabrán a lo que me refiero, así que no voy a reproducir sus palabras. Pero lo triste, y al mismo tiempo peligroso, es que hay más como él. Esos que opinan que detrás de los crímenes machistas y, por ende, de la violencia vicaria, hay una provocación de la mujer que justifica el acto del maltratador. El demonio pecador es ella, mientras que el agresor es solo una víctima que actúa en consecuencia. Por ello son tan importantes las campañas de sensibilización, las iniciativas que potencien la no violencia de género, el movimiento feminista y, sí, ministerios, consejerías y concejalías de igualdad que aseguren esta dirección a la que nos debemos dirigir.

Educar, pero también castigar los mensajes de odio de energúmenos como los de este clérigo, que aún encima de exhibir, aunque sea por llamar la atención, un pensamiento machista y transgresor, lo hace enarbolándose la bandera canaria y pretendiendo erigirse representante de nuestro archipiélago. Que mejor manera de desmarcarnos de este tipo de individuos que con un castigo ejemplar con el que enseñar que la libertad de opinión no tiene cabida si se daña a una persona que está viviendo el mayor dolor al que el ser humano se puede enfrentar.

Porque más rejas merecen los que defienden a viva voz una de las peores lacras de la sociedad que los que solo promueven la independencia de su pueblo si así lo quiere la mayoría. Ya el Gobierno se dispone a reparar la injusticia con los indultos, ahora toca que un juez aplique el mismo sentido común con el padre Báez.

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