Lunes en África

Dos en una noche

11/06/2018

Todos los boleros esconden una historia. El Reloj es una joya compuesta por Roberto Cantoral sobre cuyo origen circulan algunas leyendas imposibles.

Una de ellas sitúa la creación del compositor mexicano en una noche aciaga, cuando el médico de un hospital le comunica que su esposa enferma incurable moriría en las próximas horas, antes del amanecer, y el aturdido se encomienda al reloj del pasillo. El cuento se reparte por diversas redes sociales con pequeñas variaciones; según quién lo cuente, el drama ocurre lo mismo en Madrid que en Tegucigalpa, Tampico o Buenos Aires. Pero su tic tac nos recuerda el irremediable peso de las certezas. Por eso se sabe que la canción nació a finales de 1956, cuando Cantoral aún no había llegado a la treintena y el trío Los Tres Caballeros, fundado con Leonel Gálvez y el requinto de Chamín Correa, disfrutaba del éxito entre conciertos, fiestas y guitarras.

El relato que el propio autor le hizo al periodista Ricardo Brown años antes de su muerte en 2010 despeja toda duda. «Roberto me contó cómo escribió Reloj y La Barca. Las dos canciones surgieron en una sola noche, al final de una gira por Estados Unidos que concluyó en Washington. Una mujer había sido parte de esa gira y Roberto y ella habían vivido uno de esos romances en que la pasión y la ternura se convierten en la misma cosa. Se separarían después de aquella noche».

Su mujer, Itatí Zucchi, le sobrevivió, y aún disfruta de la memoria de su difunto con sus cuatro hijos. En su larga trayectoria, Cantoral también compuso El preso número nueve, Al final, El triste, Noche no te vayas, Regálame esta noche, o Soy lo prohibido, entre otras melodías inolvidables. Por eso, y por su defensa de los derechos de los boleristas, se merece un cierto respeto.