Nadia Calviño. ministra de Economía. / EFE

Las curvas que vienen

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

Cuando una ministra de Economía, en este caso, la española, Nadia Calviño, alerta públicamente de que se avecinan «trimestres complejos», la cosa se pone fea. Y es que los que se suelen poner al frente de los dineros recurren a socorridos y poco concretos eufemismos para ocultarnos la ristra de reveses a los que nos vamos a tener que exponer. Lanzan mensajitos en clave en los medios de comunicación, pero se reservan los 'salpafuera' para los acuerdos del Consejo de Ministros, que es donde en verdad se decide lo que pasa, o parte de lo que pasa, en este país.

Así las cosas, a los mortales nos va quedando claro que vienen curvas. La inflación está desatada y hay que embridarla nuevamente. El problema aquí, una vez más, es a quién le toca pagar el pato. Tras la crisis financiera de 2008 el mercado dictó su ley, los estados soberanos se pusieron a su servicio y no hubo piedad para los de a pie. Aquella debacle dejó heridas, entre otras, un caldo de cultivo ideal para el fortalecimiento de los extremismos en Europa, a uno y otro lado del espectro ideológico.

La lección se aprendió de cara a la pandemia y derechas e izquierdas se contagiaron de un ánimo socialdemócrata que tejió una red de coberturas públicas para tratar que las únicas víctimas fueran las sanitarias, las derivadas de la propia enfermedad. Y funcionó. Tanto, que ahora dicen que andamos en el efecto champán.

Lo que no tengo tan claro es qué va a pasar ahora. De entrada, no me suena bien que algunos voceros del establishment más rancio hablen de 'fiesta' cuando aluden a todo ese paraguas que nos amortiguó en la caída por la covid. ¿Será ese otro eufemismo para justificar que ahora toca duelo?