Brahim Gali, tras su regreso a Argelia. / EFE

Hechos consumados

Sube la luz, los bancos cobran por mantenimiento, Marruecos demanda ignorar a la ONU...

Vicente Llorca Llinares
VICENTE LLORCA LLINARES

El mismo día en que la tarifa de la luz sube en horarios de consumo habitual, algo así como si los bares pusiesen los precios de los cortados en función de la demanda, más caros en las horas del desayuno y más baratos al caer la noche, los bancos también empezaban a cobrar comisiones «por mantenimiento». 'Magníficas' noticias para los más desfavorecidos, en medio de la más grave crisis social tras la guerra civil, como refrendaba en esa misma jornada Cáritas al hacer público su informe anual, que reflejaba que la atención a familias necesitadas se había incrementado en la provincia de Las Palmas un 82,9%, demostrando que la pandemia ha empeorado y mucho la situación de pobreza y necesidad que arrastra un tercio de la población isleña. Es decir, como dijera el propio director de Cáritas, Gonzalo Marrero, «Canarias es un paraíso, pero el 30% de la población no se ha enterado».

Justamente ese martes también se sabía que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz rechazaba imponer medidas cautelares al presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Gali, cuya llegada a España para ser tratado médicamente ha servido a Marruecos para activar una grave crisis, de la que Canarias no puede sustraerse, al pretender que España reconozca su soberanía sobre el Sáhara Occidental, lo que conllevaría desobedecer la legalidad internacional y los mandatos de la ONU que, resolución tras resolución, reitera que el litigio sobre este territorio sigue pendiente de la celebración de un referéndum o acuerdo entre las partes.

Si la vergonzante salida de España del Sáhara en 1975 sumió a Canarias en uno de los más grandes periodos de incertidumbre y orfandad de su historia, desde entonces las islas, en su condición de frontera, siguen padeciendo periódicamente los embates de la laxitud de los controles migratorios de las autoridades marroquíes, aunque el Estado solo parezca exaltarse cuando la afección es sobre Ceuta o Melilla. Por no hablar de la pretensión del vecino país africano de engullir el mar canario, ampliando su zona económica exclusiva hasta las 350 millas.

Como la pobreza no es poca, nuestros tomateros, esta misma semana han alertado a la UE de que el sector está al borde de la ruina, vistos los reiterados incumplimientos que Marruecos hace del convenio para introducir esta hortaliza en Europa, casi duplicando lo consentido.

¿Hechos consumados, 'realpolitik'? Algo tendremos que decir los de por aquí.