La arista

Clavijo olvida la corrupción de CC

08/02/2018

Un alcalde suplantó la identidad de su hijo en un examen para ser alto funcionario de la Comunidad Canaria. De la materia de la que se examinaba ese el alcalde no sabía absolutamente nada. Siempre ha sido empleado de banca, pero allí estaba porque su hijo entraba en una lista de interinidad que maneja el consejero de la Presidencia, José Miguel Barragán, quizá pensando que desde ahí podría acceder a un puesto de trabajo. Eso se llama corrupción ¿O estoy yo fuera de juego? Esta historia no es de hace años, es de ayer y ese alcalde tampoco es del PP, ni del PSOE, y sí de Coalición Canaria, el partido que, de facto, lidera y dirige desde ATI, el presidente del Gobierno Fernando Clavijo, un político de memoria floja cuando le conviene, con argumentos que inducen a la risa.

«La corrupción es inexistente en Canarias», dijo en el pleno del Parlamento el pasado martes sin inmutarse, sin pestañear, quizás porque esa será la declaración que recoja, sin apenas cuestionar, su tele, «teleclavijo», como la llaman en las redes sociales por el excesivo contenido «clavijista» que cada día ofrece a los canarios. Lo dijo sin acordarse del último episodio de corrupción reconocida en CC ni de los casos que invaden a su partido, ni de los informes del Consejo General del Poder Judicial ni de los que han realizado profesores de la Universidad de Las Palmas que concluyen, en ambos casos, que Canarias es una de las regiones con mayor nivel de corrupción.

«Se olvida del caso Corredor, en el que él mismo estuvo imputado, en una sórdida historia en torno al mundo de la noche y los clubes del Cuadrilátero»

Y lo dijo sin percatarse de que él mismo, el presidente del Gobierno de Canarias, en este momento, está incurso en una investigación judicial por supuestos delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos, en el caso Grúas, hechos en los que algunos ven cohecho.

Lo dijo sin recordar todos y cada uno de los casos de corrupción de su partido a lo largo de 30 años de Gobierno, protagonizados por personajes que mejor olvidar. Lo dijo sabiendo que en este momento, su alter ego político, Carlos Alonso, tiene tres frentes abiertos en el Cabildo de Tenerife, algunos de ellos vergonzosos como el caso Simpromi, empresa pública del Cabildo de Tenerife, en la que al menos 1,2 millones de euros de los discapacitados tinerfeños fueron mal utilizados por el que fue responsable financiero, Andrés Hernández Pedreira, en viajes, casinos y todo tipo de gastos inimaginables relacionados con el Club de Fútbol Sala Uruguay, sus jugadores y los principales aficionados. ¡El dinero de los discapacitados!... Es el mismo Cabildo, el de Tenerife, el que tiene abierta otra causa por presunta corrupción con las carreteras, esas por las que tanto clama Carlos Alonso. La Fiscalía calcula en unos dos millones de euros la presunta malversación cometida por el exjefe del servicio técnico de Conservación y Explotación de Carreteras y Paisaje del Cabildo de Tenerife, Miguel Pintor Sepúlveda, investigado, junto a alguno de los empresarios más señeros del tinerfeñismo asociado a ATI.

«Siempre habla quien tiene que le diga y el presidente del Gobierno es de esos que no reparan en su propia historia y en la de su partido en torno a la corrupción, pero la basura es difícil esconderla y la realidad y la verdad siempre tienen su lugar en el mundo»

También se olvidó el presidente del Gobierno del caso Arona, una trama de corrupción en torno a las licencias urbanísticas cuya sentencia condena al ex alcalde, José Miguel González Reveron, de CC, a 17 años de inhabilitación y a penas de prisión a concejales que intervinieron en la trama. Curiosamente se olvida el presidente de todos y cada uno de los casos de su partido, concentrado en Tenerife, no sabemos por qué. Se olvida del caso Corredor, en el que él mismo estuvo imputado, en una sórdida historia en torno al mundo de la noche y los clubes del Cuadrilátero, en La Laguna. Se salvó el presidente, pero el caso está ahí, vivo en los tribunales, con 12 imputados, y entre los legajos, unos perdidos y otros secuestrados, sigue su nombre. Se olvida del caso Fórum Filatélico, en el que se descubrió el entramado de Luis Suárez Trenor, uno de los padres de ATI, con graves sospechas de financiación, mientras fue presidente de la Autoridad Portuaria de Tenerife. Se olvida el presidente del caso Las Teresitas, del que no es necesario hablar más de lo que ya sabemos, «un pelotazo de libro» ejecutado en el seno del conglomerado del partido del presidente del Gobierno, y una de sus ramas, el caso Mamotreto, una trama de desmanes urbanísticos castigada con la cárcel para significados militantes, concejales y gestores de ATI, como Manuel Parejo o Cándido Plasencia o José Domínguez.

Siempre habla quien tiene que le diga y el presidente del Gobierno es de esos que no reparan en su propia historia y en la de su partido en torno a la corrupción, pero la basura es difícil esconderla y la realidad y la verdad siempre tienen su lugar entre los que seguimos creyendo que es la mejor manera de conducirse, en la vida y en la sociedad.