Jaula y arco iris

CIS, el retrato de un país

01/10/2018

Los datos que arroja el barómetro del CIS del mes de septiembre suponen un respaldo al todavía joven Gobierno de Pedro Sánchez, al margen de algunos problemas y errores cometidos en el corto periodo transcurrido desde la triunfante moción de censura a Rajoy. El PSOE se mantiene en un 30%, a diez puntos de las dos derechas, PP y Ciudadanos, casi en empate técnico entre ambas. Y prácticamente duplicando, qué lejos quedan los tiempos de los anuncios de sorpasso, a Unidos Podemos y sus confluencias.

Un Ejecutivo que solo tiene seguro el apoyo de 84 escaños del Congreso. Pero que dispone en su debilidad de una posible fortaleza si es capaz de comportarse de manera poco soberbia, aplicando una agenda progresista y escuchando a todos los que constituyen sus presuntos apoyos en la Cámara. Debilidad, o fortaleza, ampliada por el recuerdo, todavía nítido, del Gobierno del PP y sus recortes a los servicios públicos y a las libertades; o sus numerosos casos de corrupción. Beneficia, también, al PSOE, eso creo, el discurso extremista y catastrofista de los líderes de Ciudadanos y PP, enfrascados en una batalla sin tregua para colocarse como segundo en discordia y como legítimo representante del espacio conservador. Lo que los lleva a decisiones tan irresponsables como la de bloquear los presupuestos.

«Respecto a una revisión constitucional que favorezca un mayor grado de igualdad entre mujeres y hombres, reclamación que apoya el 19,3% de la muestra»

Ocurre, de manera significativa, con el debate territorial. Las derechas son conscientes de que hay un sector descontento con el actual modelo y defensor de restricciones autonómicas cuando no del más puro y duro centralismo. Y pelean por ese espacio, bandera a bandera, ¡Viva el Rey! a ¡Viva el Rey! y, asimismo, echándose en cara quién exige con más contundencia una nueva aplicación del artículo 155 en Cataluña. En el último sondeo, el de septiembre, hay un 31,5% de encuestados que respiran ese aire neocentralizador.

De ellos, casi un 20% apuesta por el Estado centralizado. Destacando los que dicen haber votado al PP en 2016 (un 37,1%, casi 18 puntos por encima de la media estatal) y los que aseguran haberlo hecho por Ciudadanos, con un 27,9%. Otro tanto sucede con la reclamación de recortes en las autonomías, donde los votantes del PP y, especialmente, Cs (un 20,8%, nueve puntos por encima de la media) despuntan de manera significativa.

Sentir medio

En la franja central, los que desean que se mantenga sin cambios sustanciales el actual desarrollo de autogobiernos en las comunidades, aparece el PSOE (50,2%) y la confluencia gallega de UP, En Marea, con el 52,4%. Situados muy por encima del sentir medio (36,2%).

Más autonomía reclaman, sobre todo, En Común Podem y PNV, mientras que en el derecho a establecerse de forma independiente destacan los votantes de partidos soberanistas catalanes y de Bildu, muy por delante de los de ECP y PNV.

Respecto al sondeo de septiembre de 2017 se ha incrementado en un punto, tanto los que piden un Estado centralizado como los que apuestan por el recorte autonómico. Lo que puede estar vinculado a la reacción frente a lo sucedido tras el referéndum catalán del 1 de octubre y los posteriores acontecimientos políticos, DUI luego suspendida, aplicación del 155...

Por otra parte, resulta de enorme interés el posicionamiento respecto a la posibilidad de cambios en la Constitución del 78. Un 69,9% de la muestra es favorable a esa actualización de la Carta Magna y casi la mitad un 49,3% solicita una revisión en profundidad. Y entre los temas a abordar aparecen una mejor coordinación de las competencias en educación y sanidad, mejorar la protección a los derechos sociales, garantizar mayor igualdad de las mujeres, regular la competencia de las CCAA o modificar el sistema electoral.

Derechos sociales

Y, en cada uno de esos ámbitos, se observan diferencias entre las preferencias y prioridades de los votantes de los diferentes partidos. Así, por ejemplo, la protección de los derechos sociales es reclamada por el 22,7% de las personas encuestadas. Pero con valores cinco puntos por debajo de la media entre las que dicen votar PP y Ciudadanos. Y superiores en los de otras formaciones, fundamentalmente UP (33%) y PSOE (26,8%). Aunque la sensibilidad social también parece ser marca de la casa en el PNV (33,3%).

Respecto a una revisión constitucional que favorezca un mayor grado de igualdad entre mujeres y hombres, reclamación que apoya el 19,3% de la muestra del CIS, son los votantes de UP y Compromís los más exigentes.

La Transición también merece una mirada en el reciente estudio sociológico del CIS. El 67,3% de la muestra la considera positivamente, frente al 22% que no está orgulloso de ella y el 10,7% que suman el no sabe y el no contesta. El apoyo aumenta hasta cifras por encima del 80% entre los que votaron al PP y PSOE, y el 78,55 de los de Ciudadanos. Como curiosidad, en el caso de Unidos Podemos, la mitad de las personas encuestadas aprueba lo que ellos denominan “el régimen del 78”; si bien es cierto que en sus confluencias el dato baja hasta el 30-34%.

Por último, en el plano derecha-izquierda, el conjunto de la ciudadanía sigue situada ligeramente a la izquierda (4,67) en una escala en que el 0 es la extrema izquierda y el 10 la extrema derecha. Los que recuerdan haber votado al PSOE aparecen con un 3,85 y los de UP a su izquierda, con un 2,93. En la otra banda, Ciudadanos (5,53) y PP (6,73), como los ubicados más a la derecha. Y, por edades, los más a la izquierda son los de 55-64 años, con un 4,41; y los más a la derecha los mayores de 65, con 5,04.

En fin, el barómetro de septiembre del CIS nos ofrece un retrato puntual, por supuesto que fluctuante, de un país más moderado que lo que algunos líderes y partidos, con mucho estruendo, pretenden dibujar.