Chaxiraxi Niz. / C7

Chaxiraxi y Alberto

«El acta de cualquier representante público tienen carácter personal. Si se renuncia no cabe la vuelta atrás. Y tal rigidez ya provoca que queden plazas vacantes cuando acontecen circunstancias extraordinarias»

José Ramón Sánchez López
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ

La alcaldesa de Haría está de baja por maternidad. Habrá que esperar a la primavera próxima, más o menos, para que Chaxiraxi Niz recupere el bastón de mando. Durante los próximos meses, en consecuencia, de regidor va a estar sirviendo Víctor Robayna.

A priori, la circunstancia no deberá afectar al grupo de gobierno, porque va a seguir operando con media docena de integrantes, frente a cuatro ediles en la oposición. Pero me queda la duda de saber qué sucedería de estar el gobierno formado por menos representantes. Pongamos que algún otro munícipe precisa de baja médica. ¿El gobierno perdería la iniciativa quedando a expensas de que mandara la oposición? ¿Se pensaría más de uno solicitar el alta voluntaria?

Voy más allá. Supongamos una corporación con amplia mayoría de mujeres. Supongamos incluso que ninguna de las actas tiene propietario masculino. Y añadamos la variante de que quedan en estado en fechas coincidentes. En algún momento todas ellas podrían tener derecho a una baja temporal. Y llegado el momento, ¿qué pasaría? Sé que es un situación muy muy improbable, pero no imposible. Hay miles de consistorios en España.

El acta de cualquier representante público tienen carácter personal. Si se renuncia no cabe la vuelta atrás. Y tal rigidez ya provoca que queden plazas vacantes cuando acontecen circunstancias extraordinarias. Perfecto ejemplo lo tenemos con Alberto Rodríguez, el parlamentario de Podemos que ha sido obligado judicialmente a dejar su cargo. Su vacante no ha sido todavía ocupada, ni parece que lo vaya a ser. De hacerse, la acción resultaría irreversible, no habría vuelta atrás caso de un giro de 180 grados en la situación.

En la vida común, si un profesional causa baja temporal es posible un contratación eventual para cubrir el hueco. ¿Por qué no en política?