¡Chaaaaacho, mañana es Día de Canarias!

Mañana podrán tutear a los políticos, disfrazados también con chalequillo proletario ajeno al frac para las procesiones solemnes a pesar de que «Ninguna confesión tendrá carácter estatal» (art. 16.3. de la Constitución), apartado aplicado a las otras religiones practicadas en la insularidad canaria

Nicolás Guerra Aguiar
NICOLÁS GUERRA AGUIAR

¿La primera sesión del Parlamento de Canarias se celebró el 30 de mayo de 1983... o de 1982? Quizás por aquello de una más / menos, wikipedia.org apunta ambas fechas según entremos a la fuente de información por 'Día de Canarias' o 'Parlamento de Canarias', respectivamente. (Si no resultara desestabilizadora la contundencia, le sugiero al señor presidente de la institución que le jinque un buen tollo en el totiso al responsable empresarial.)

Fuera en tal o cual año, lo cierto es que ya llevaba uno su tiempito algo así como ilusionado tras la aparente descolonización cuando don Ilustrísimo señor Saavedra Acevedo, último presidente de la Junta de Canarias y primero de la etapa autonómica, inauguraba la nueva era y, a la par, notariaba la autonomía, que no autodeterminación en el sentido más usual de la palabra. (La revista 'Sansofé' -clausurada por la censura franquista, 1972- fue pieza clave en la concienciación de minoritarios sectores sociales muy comprometidos con Canarias.)

Al paso de los años la institución se va distanciando más, se desideologiza. Vive encerrada en sí misma, en intereses de partidos, buenas nóminas y cansina monotonía. Ya no palpita en los canarios de a pie, es casi un algo abstracto. Tanto, que no he conseguido datos fidedignos sobre cuántos paisanos siguen a través de los medios de comunicación las sesiones parlamentarias más importantes.

Pero sí constato con pesadumbre que algunas señorías, cuando monopolizan las palabras orales y públicas, muestran poco acercamiento o acaso incapacidad -generalizo, claro- para apasionar a los isleños con intervenciones inteligentes, coherentes, rigurosas. Parece como si fueran incompatibles agudezas en el pensamiento y actuaciones oratorias. (¡No más Guanarteme, porfa!)

Pero nimiedades e insignificancias aparte, lo cierto es que desde vísperas festivas hay carnavaleras osamentas de paisanos pendientes del Día de Canarias: tendereteros con cachorra, fajín, cachimba, botines y polainas made in China. Algunas mujeres lucirán trajes diseñados por Néstor o delantales y faldas de chillones colores comprados al kilo, desajustados paralelismos con extrabajadoras de zafras, aparcerías, empaquetados... esclavizadas al hogar, surco y sacho en interminables jornadas sin controles horarios, médicos, seguros, derechos laborales, justicia social. (Gáldar fue ejemplo.)

No obstante, y aunque solo es la víspera, ¡ya están emocionados del carajoparriba! Mañana es día de gloria en toditas estas islas. Por una vez al año muchos canarios ya academizados por la Consejería -y sus propias limitaciones- usarán vulgarismos y expresiones populares, como si tales presencias definieran nuestra habla canaria, ¡toletadas! (¡Que lean a José Luis Correa, Alexis Ravelo…!) Llevados por su osadía llegarán a disparatadas hipérboles, ridículos extremismos fonéticos, gramaticales y léxicos...

Y por un día traducirán 'al canario' lo que ya es norma en escuelas e institutos. Así, sustituirán «¡Vosotros os vais, pardiez!» por «¡Váyansen, coñoooo!»; «Echad una mirada a los pececillos» dará paso a «Desparramen la visuá sobrelpescao, carajo!»; en lugar de «Decid qué queréis» les bastará con «¡Desembuchen, neneles!»; «Aguantad las vicisitudes gastrointestinales» será desplazada por «¡Cuando trinquen la cagalera se jincan un tuno indio pa que termine de destupirlos!»; «¡Chaaacho, un pisco dengodo!» actuará como versión canaria de «Echad carnada» y «No os atragantéis, chavalines» pasará a «¡Abran bien los gasnates, toletes!»... (Y el sublime disparate: la construcción «Ustedes llegan»... la estimarán como variante populachera frente a «Vosotros llegáis». ¡Insensatez!)

Mañana podrán tutear a los políticos, disfrazados también con chalequillo proletario ajeno al frac para las procesiones solemnes a pesar de que «Ninguna confesión tendrá carácter estatal» (art. 16.3. de la Constitución), apartado aplicado a las otras religiones practicadas en la insularidad canaria, como si todas y cada una no merecieran el mismo trato, igual consideración, equiparable apoyo institucional...

Ahora mismo estoy sentado en una cantina, testigo de cómo Chanito ensaya palabras y practica para mañana la roniada, al golpito. Y como según Monagas es cosa de sentimientos interiores de adentro del ser humano de las personas, aquí un servidor de Dios y usted se deja llevar por el entrenamiento ajeno, como si estuviera en una chalana preparando la tanza y los anzuelos para ir a coger roncadores donde estuvo el viejo Prisma sardinero, tal si la mar empezara a subir ahorita mismo y no se pone ruin.

¡Asombradito estoy! Ya lleva memorizadas varias frases (desde el «¡Arsa, canario!» hasta «¡Estrállale las bembas!») y no ha usado os, vosotros… gracias al arihucas blanco y el amarillo de Tejina; y echándole está el ojo al misturao palmero, desatascador como ninguno de ellos, ¡juraíto, enfatiza! Dicen que la cañadulce de La Palma es más ronable que la de La Aldea, donde los Rodríguez Quintana emprincipiaron a embotellá el mismo ronsito, cosita asiá, usté! ¡Como la miel gardense de Maraseo, pero en ron!

Mañana veré a mis paisanos desarretados y casi extasiados por el 30 de mayo, ¡solo Dios sabe lo que lucharon desde sus iniciales juventudes para llegar a esta autonomía! Bien es cierto que muy poco se parece a la otorgada a Catalunya, Euskadi, mimadas por el Sistema. Pero no importa: cuando la Consejería de Educación consiga nuestra definitiva castellanización a través de vosotros, os, vosotras, los plurales verbales en segunda persona, autobuses, algas, globos, cubos... entonces ya seremos casi iguales a ellos. (¡Ay, la ignorancia de algunos paisanos! Como si leer ustedes en autores canarios -León Barreto, García Ramos, Felipe Baeza, Ángeles Jurado, Victoriano Santana, Herrera Piqué, Francisco Quevedo…- y premios nobel -García Márquez, Vargas Llosa…- no fuera tan culto como vosotros en Garcíasol, por ejemplo...)

Mucho se ha avanzado, bien es cierto (¡da gusto oír a mozalbetes y mozuelas!); pero organismos oficiales siguen exigiendo mayores índices de participación ciudadana para culturizarnos, a fin de cuentas Canarias es la avanzadilla española por aquí abajo… Pero no seremos académicos universalizados hasta que no se pierda también el seseo, ¡que vulgaridad decir «sapato, sine, siempiés, soquete, sopenco»!

Entonces, cuando ya seamos plena cultura lingüística -gracias a la Consejería- gritaremos «¡Venid, pardiez! ¡Echaros un pizco por Canarias!» (con el incorrecto 'echaros' incluido, claro.)

¡Ay, el complejo de inferioridad... vinculado a la incultura y al silencio de las aulas!