Las cosas del capitalismo

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Si hiciéramos un recuento de los «relatos» contados en esta pandemia, el del buen rollismo de los primeros meses de convivencia con la covid – convivir con el virus lo llevamos haciendo desde que apareció–, es uno de los mejores, aunque fue tan efímero como el del «vamos a salir juntos de esta» o «nadie se va a quedar atrás», – que se lo digan a los muertos de esta sexta ola – .

En cambio, uno que ha durado más de lo previsto es el del dichoso certificado covid. Y sorprende cómo una 'fake news' de este calibre puede ser tratada como verdad inconmovible. Se sabe hace ya mucho tiempo que pasar la enfermedad no significa que no puedas contagiarte de nuevo, estar vacunado no impide ni el contagio ni contagiar, y los test de antígenos solo funcionan si te los haces el día apropiado, y a saber cuál es este. Sin embargo, aquí seguimos, rindiendo pleitesia a los bulos porque vienen santificados desde los consejos de Gobierno. Y para colmo, Google nos recomienda «seguir a las autoridades».

Lo más curioso, con todo, es que los mismos gobiernos que imponen el certificado y alientan esasensación de falsa seguridad son los que reducen, sin criterio científico alguno, las cuarentenas, amplían el número de casos para cerrar un aula o cambian los protocolos de tal forma que el contacto estrecho es el unicornio de la covid. Barrer para casa se llama eso.

Una de las peculiaridades de las situaciones de crisis, como esta pandemia, es que nos devuelve una imagen de la sociedad que raramente se pone de manifiesto. Que el capitalismo salvaje devora sin tino es conocimiento común desde que enseñó la patita, pero que tenga tantos y tan acérrimos colaboradores necesarios no se vio venir tan fácilmente. Porque se supuso, muy erróneamente, que no habría tanto cretino y cretina deseoso de participar en el juego de la sillita de ver quién cae el último.