Cambio electoral

La salida de Iglesias del Gobierno no parece suficiente para detener la sangría de votos de Podemos y también del Partido Socialista

Editorial -
EDITORIAL -

El sondeo de GAD3 que hoy publica CANARIAS7 dibuja un vuelco electoral en toda regla: el Partido Popular pasaría a ser la primera fuerza política en votos y escaños, situándose en los 138 diputados, mientras que el PSOE perdería el liderazgo, con unos cien escaños en el Congreso. La tercera fuerza política sería Vox, con el añadido de que la suma entre el PP y el partido de Santiago Abascal daría mayoría absoluta, sin necesidad de otros aliados.

Esa estimación demoscópica coincide con otras conocidas en los últimos días. Solo los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) siguen dando la victoria al PSOE de Pedro Sánchez, pero desgraciadamente la credibilidad del CIS de José Félix Tezanos es, a día de hoy, mínima. Los continuos cambios de criterio en la elaboración de encuestas y la evidencia de que Tezanos es, por encima de sus responsabilidades públicas, un hombre de partido, hacen que sus proyecciones estén cada vez más guiadas por la ideología de quien las encarga y menos por la realidad socioelectoral.

¿Qué habría hecho bien el PP para que en cuestión de pocos meses haya pasado de un segundo puesto en todos los sondeos, con sensación de que había tocado techo, a un liderazgo claro en las encuestas? Quizás haya que cambiar el sentido de la pregunta, de manera que habría que orientarla hacia el PSOE: ¿qué ha hecho mal el Gobierno de Pedro Sánchez para perder la confianza de millones de votantes? Es evidente que la gestión de la pandemia ha sido manifiestamente mejorable, como también es incuestionable que el Gobierno de coalición conformado por el Partido Socialista y Unidas Podemos ha sido pasto de diferencias, rencillas y contradicciones que han revivido la vieja idea de que la izquierda siempre se debilita por su incapacidad para entenderse. En ese contexto, la salida de Pablo Iglesias del Gobierno y del liderazgo de Podemos no parece suficiente para detener la sangría de votos, que va más allá del partido morado y se produce también en las filas socialistas. Lo vivido el 4 de mayo en Madrid es la prueba irrefutable de que el PSOE y Unidas Podemos viven un acentuado declive, tanto que otra formación de izquierdas -Más Madrid- protagonizó un 'sorpasso' en toda regla.

Otro factor clave en ese ascenso demoscópico del PP es la práctica desaparición de Ciudadanos. El partido que lideró Albert Rivera y que ahora capitanea Inés Arrimadas es en estos momentos una nave sin rumbo claro, con fugas continuas y con algunas estructuras regionales instaladas por su cuenta y remando a favor de otros partidos, como sucede en Canarias, con una facción entregada claramente a los brazos de Coalición Canaria en busca de cobijo en sus candidaturas.

El dibujo que hace GAD3 contribuye a reavivar el debate sobre un adelanto electoral. O sobre una remodelación del Gobierno ideado como remedio para frenar la hemorragia de apoyos en las urnas. En ambos casos la decisión está en manos de Pedro Sánchez pero su evidente desconexión del sentir popular no dan garantís plenas de que vaya a acertar con la decisión. Adelantar elecciones puede precipitar la derrota de la coalición gobernante pero prolongar la situación sin un cambio de rumbo solo serviría para profundizar en la crisis de ambos partidos.

Estamos, por tanto, ante un sondeo que, como otros, dibuja un cambio político de gran calado. Ahora habrá que ver cómo manejan los tiempos los protagonistas de la vida política y, en el caso del PP, también cómo Pablo Casado logra consolidar esta expectativa y evitar que ese nuevo ciclón político llamado Isabel Díaz Ayuso no se lo lleve también por delante.