La arista

Caballeros del noroeste

11/08/2019

Hace unos años hablar de Guía o de Gáldar era sinónimo de aislamiento y hasta de cierta marginalidad. El peso económico, social, cultural y político de la comarca noroeste era exiguo. La zona agrícola por excelencia, con sus grandes vegas, perdió esplendor y cayó frente al auge turístico del sur y el empoderamiento de los municipios implicados, como Mogán, San Bartolomé, Agüimes o Santa Lucía.

Hoy la realidad es bien distinta. El esfuerzo de los norteños y la entrada en escena de alcaldes como Pedro Rodríguez y Teodoro Sosa ha logrado cambiar la realidad y colocar en un primer plano a la comarca. La proeza política de estos alcaldes y su buena sintonía personal han hecho de las dos principales ciudades del noroeste un eje impecable en un destino común de intereses compartidos y buena vecindad. Los tiempos de la rivalidad, muy propios del aislamiento, han pasado a la historia para iniciar una nueva etapa de colaboración que está dando sus frutos.

El resurgir de estas dos ciudades, hasta hace poco resignadamente sumergidas en la melancolía de la supervivencia, tiene nombre y apellidos con talante personal. Pedro Rodríguez, alcalde de Guía afronta su segundo mandato con una mayoría absoluta que se ha ganado a pulso, tanto por el exquisito trato con la gente del municipio, como por las iniciativas que ha desarrollado en el entorno de una ciudad de abolengo cargada de nostalgia.

Pedro Rodríguez, cuya bohemia personal lo convierten en un querido alcalde, ha sabido poner en valor el inmenso patrimonio cultural de una floreciente ciudad caída en el letargo. Ha resucitado y puesto al servicio de la ciudadanía los grande nombres y obras guienses, orientándolas hacia el turismo que transita por sus históricas calles o por los yacimientos arqueológicos prehispánicos.

Pedro Rodríguez ha sabido impulsar el sector agrícola y ganadero, dando relevancia a la producción propia de las medianías y a algunas de sus grandes herencias, como el queso de flor. Una iniciativa que culminará con la entrada en funcionamiento del mercado agrícola y gastronómico. A todo esto se une la ubicación de Universidad Fernando Pesoa, instalada en ese municipio, a las faldas de la Montaña de Guía, que ha logrado dinamizar, aún más, la ciudad y colocarla en pleno centro de la modernidad.

Gáldar, siempre asida a su condición de ciudad cosmopolita y comercial, ha recuperado su esencia de la mano de Teodoro Sosa. Uno de los alcaldes más inquietos de Gran Canaria, con exquisito talante personal que lo convierte en uno de los personajes más queridos de la zona. Quien conocía Gáldar hace quince años y quien la visita hoy notarán el cambio sustancial que ha experimentado. Visitar Gáldar se ha convertido en la pasión de muchos grancanarios.

La ciudad de los guanartemes ha sufrido una renovación profunda de sus calles y monumentos al servicio de la principal actividad, la comercial, que junto con la agrícola y ganadera constituyen los ejes de este renovado municipio. La Cueva Pintada se ha convertido en uno de los referentes arqueológicos y turísticos al que el alcalde ha sabido sacar el máximo partido para beneficio de la comarca.

Los dos alcaldes de Nueva Canarias han sabido coordinar esfuerzos, superar viejas rencillas locales y convertir esta zona en una de las más atractivas y de mayor calidad de vida. Ambos, también, han logrado cambiar los ejes del poder político, que antes residía en la zona sur, y visibilizar el norte en las instituciones de la isla y del Gobierno. Auténticos amantes de la política están convencidos de que la unión hace la fuerza y de que sólo desde el servicio a los vecinos se construye la comunidad, y que lo demás, el resto del poder, llega por añadidura, sin necesidad de acudir a la tradición política de los codazos y las puñaladas traperas.

Dos alcaldes jóvenes, con futuro, que han sabido hacer política local como nadie y desde la discreción en el juego insular y regional. Dos alcaldes que ya son referentes en su partido y que están siendo llamados a colaborar en otros niveles de la liga.