Ultramar

¿Bueno vivir aquí?

30/06/2018

Los tópicos nos acompañan desde el principio de los tiempos, cuando ya entonces llamaban a éstas las islas Afortunadas y jardín de las Hespérides. Con el paso de los años los hicimos eslóganes y nos autodenominamos la España tropical, tierra de naturaleza cálida... y nos reafirmamos en el ¡qué bueno vivir aquí!

Ocurre, sin embargo, que la realidad se empeña en empañar esa idílica imagen que proyectamos para captar turistas. Y aún captando muchos, el empuje de ese sector no mejora las condiciones de vida de la mayoría de los que pueblan estos islotes.

Estos días la Encuesta de Presupuestos Familiares de 2017, el Estudio sobre Indicadores Urbanos de 2018 y la Encuesta de Condiciones de Vida de 2017, informes todos del Instituto Nacional de Estadística, nos han dado unas cuantas raciones de cifras que retratan una realidad que refiere que en lo que a pobreza severa y desigualdad somos de los primeros y que la recuperación de la que se presume mengua bien poco esos datos que no valen para presumir.

Seguimos siendo los que sufrimos las peores condiciones de vida de todo el Estado, la comunidad con el porcentaje más alto de familias que no tiene dinero para imprevistos y donde hay más retrasos en los pagos relacionados con la vivienda principal.

El 34,5% de los hogares isleños llega con mucha dificultad a final de mes, frente al 20,9% de la media estatal; la tasa de riesgo de pobreza afecta a un 30,5% de las familias canarias, nueve puntos por encima del resto del Estado y el 44,2% de nuestra gente no puede permitirse ir de vacaciones fuera de su casa ni siquiera una semana.

Además, nuestras ciudades están entre las más pobres y con más paro de todo el país y, en consecuencia, teniendo una cesta de la compra de las más caras, andamos a la cola en el gasto. Y, por si fuera poco, en el último año hemos reducido un 22,6% lo destinado a afrontar los costes sanitarios, mientas que en el resto de España éste creció un 1,4%.

Hablando de salud. También en estos días se ha publicado un informe que refiere que los infartos matan cuatros años antes en Canarias y que la tasa de mortalidad por diabetes aquí supera con creces la media, hasta el punto que multiplicamos por siete la de Madrid. Los expertos señalan que estos datos, a los que se suma la obesidad, están íntimamente relacionados con la pobreza, la desigualdad y las carencias educativas.

Y entre unos datos y otros, ahora que está en el candelero una multimillonaria y polémica inversión para ampliar el muelle de Agaete, también conocemos que, según la Asociación de Geógrafos Españoles, entre 1995 y 2016, el gasto público en infraestructuras en Canarias comprometido de forma inadecuada fue de 89,5 millones de euros.

Para no ser menos, van y nos dicen que la bonificación del 75% a los billetes con la península tendrá que seguir esperando porque nadie, nadie, se había dado cuenta de una mala redacción.

Así las cosas, del ¡qué bueno! habrá que pasar al ¡qué heroico vivir aquí!