¿Barra libre educativa?

Pero que la solución sea esta 'happy hour' educativa suena a excesivo

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

La pandemia lo está cambiando todo pero a veces conviene detenerse un segundo y plantearse si hay cosas que es mejor no tocar. Es la reflexión que me asaltó ayer cuando la compañera de esta casa Teresa Artiles me avanzó la decisión de la Consejería de Educación respecto a la posibilidad de que los alumnos avancen de curso en Secundaria sin límite alguno en cuanto a los suspensos. Según se detalla en la información que se puede leer en este periódico, se trata de una medida excepcional ante un año también excepcional, pero en la práctica supone abrir la puerta a que haya alumnos a los que se va a colgar el sambenito de haber promocionado gracias a la covid y a una especie de barra libre política.

En teoría la decisión corresponde a cada centro educativo, pero cuando se pone en negro sobre blanco que se permite esa -digamos- amnistía, pues a ver quién es el profesor y cuál el centro que quiere presentarse ante el colectivo de padres, madres y alumnos como el inflexible de turno que no deja pasar a un alumno con unos cuantos suspensos.

Es incuestionable que afrontar la pandemia fue complicado y que improvisar la enseñanza 'online' supuso un esfuerzo excepcional. Y fue así para todos. Para los docentes porque no estaban preparados en cuanto a medios y tampoco se les había formado para enseñar así. Lo mismo respecto a las familias, con el añadido de que no todas contaban con los recursos necesarios: ni con una wifi o un ordenador en condiciones ni muchas veces con espacio suficiente en las casas para convertir los hogares en aulas, salas de estudio, biblioteca y el lugar para la consulta entre alumnos y profesores.

Pero que la solución sea esta 'happy hour' educativa suena a excesivo. De entrada, porque es una patada en la canilla a la cultura del esfuerzo y, de salida, porque ¿quién nos garantiza que de verdad lo que ahora nos parece excepcional no se convierta en la rutina durante este y unos cuantos años más? Si en septiembre no tenemos la prometida inmunidad de rebaño y nos vemos batallando contra otra cepa de la covid-19 o contra un nuevo coronavirus, ¿también se aplicará la misma solución?

Y añado otra consideración: Educación es soberana para tomar esta decisión en el ámbito de la Secundaria en las islas pero luego los alumnos que quieran entrar en el mundo universitario se encontrarán en una bolsa común, donde su currículo competirá con los de toda España. ¿Por qué entonces no se buscó una solución armonizada entre todas las autonomías?