Al baile sin un poco de ritmo

«El líder del PP da tumbos en busca del sonido que pueda acercar sus zapatos a Moncloa»

Rebeca Chacón
REBECA CHACÓN

Mover las caderas es todo un arte. Hay quienes tienen la cualidad innata de intuir el momento para cada paso, como si nacieran con un ritmo perfecto ajustado siempre al centro del pentagrama. Otros logran acompasar la cadencia de sus caderas a la música gracias a la experiencia, la eterna táctica error-acierto que nos convierte en seres mejores con prestar un poco de atención. Por último están los que nunca aprenden, líderes políticos medio sordos que arrastran sus pies por la pista sin gracia, dando pisotones y buscando con media sonrisa una nueva pareja con la que mantener el tipo. Y lo de Pablo Casado está claro que no es el baile.

A poco más de año y medio para una nueva cita con las urnas, el líder de la oposición continúa dando tumbos en busca del sonido que pueda acercar sus zapatos a Moncloa. Una mañana, el Dj del PP parece convencido de que lo mejor es pinchar un 'lp' clásico de rock trasversal, ese sonido Abba o Queen capaz de poner a todo el país a tararear al unísono. El presidente conservador y su equipo dicen tener claro entonces que cada español que elija su dial volverá a mover el pie encantado al ritmo que marca su centro.

Pero antes del aperitivo, el gusto de Génova vuelve a girar y desde la radio de la sede del PP se lanza al público un pasodoble típico de la España cañí posfranquista. «Lo de siempre nunca falla», piensa Casado mientras sube el volumen y su mente baila al son de 'Dónde estará mi carro' con Abascal y Monasterios dando vueltas bien agarraditos. «Que no decaiga la fiesta», anima Teodoro García Egea micrófono en mano y dando palmas.

A la tarde, una petición de Alberto Núñez Feijoo devuelve el sonido del siglo XXI, la búsqueda de esos ritmos de sensata gestión que desde Galicia siempre tratan de mover la batuta. Los éxitos estilo 40 principales inundan entonces la estrategia del PP: lluvia de rebajas fiscales, defensa a ultranza de la clase media, ni una gota de agua a Cataluña, guerra a muerte al Podemos bolivariano...

El segundo intento de volver a la seguridad del centro acaba cuando Isabel Díaz Ayuso aparece en la pantalla del karaoke cantando 'Soy minero' a todo trapo. «Todos arriba», grita la próxima líder del PP madrileño mientras un Pablo Casado sabedor de sus limitaciones para elegir una música más compleja vuelve a la pista sin demasiada convicción. Las dudas duran bien poco. Antes de que los focos se apaguen el presidente popular ya encabeza la conga dando vuelta hacia ninguna parte.