Dos asuntos para abrir la semana

Felipe VI pasó de puntillas sobre la situación de su padre

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

El discurso de Felipe VI. Si le hacemos caso a los estudios de audiencia y evaluamos el acierto o el fracaso de un producto televisivo en función de sus números, no cabe otra cosa que concluir que algo falló en el discurso de Nochebuena del Rey. Tres millones de espectadores menos que el pasado año son muchos, sobre todo si tenemos en cuenta que, salvo las plataformas de pago y las cadenas temáticas, no había otra cosa que ver. Abro paréntesis para apuntar que, tras 40 años de democracia, esto de que todas las televisiones emitan el discurso, por muy tradicional que sea, resulta un poco anacrónico en países con las libertades bien asentadas. Pero yendo al fondo de la cuestión, es evidente que el discurso fue más una faena de aliño que entrar al fondo de lo que muchos esperaban: una mención al papel del emérito. Sucede sin embargo que no lo tiene fácil Felipe VI en este asunto, y no solo porque sería el hijo hablando de su padre, sino porque la Casa Real participó en la decisión -que ahora ya se ve que fue precipitada- de enviar al emérito a una especie de exilio nunca explicado. Con el cierre de la investigación por parte de la Fiscalía suiza y con la española supuestamente a un paso de hacer lo mismo, la continuidad de don Juan Carlos en el extranjero si lo que desea es regresar no tiene defensa posible. Pero el retorno si haber dado la cara por lo que se ha ido sabiendo, sería casi peor. Por eso quizás Felipe VI optó por pasar por de puntillas: porque todo lo que diga sabe que se le puede volver en contra.

Sánchez regresa a La Palma. No hay siete sin ocho y ya estaba tardando Pedro Sánchez en hacer acto de presencia en la isla de La Palma. El de hoy será el octavo desplazamiento a la Isla Bonita desde el inicio de la erupción, un interés que se agradece pero que debe venir acompañado de la mayor celeridad posible en la materialización de las ayudas. Ahora que se inicia la fase de reconstrucción, también habrá que contar con el Estado. La tarea es ingente y el presupuesto desorbitado, rondando ya los mil millones de euros la factura de los estragos causados por el volcán. Esperemos que se mantenga la unidad de acción entre las administraciones y que cada una de ellas se instale en la debida estabilidad. Lo digo pensando en el Cabildo, donde la dirección regional saliente del Partido Popular, con el concurso de la cúpula nacional y de Coalición Canaria (unidos como gemelos) estuvieron ideando una moción de censura en plena crisis volcánica.