El rey Felipe VI recibe al presidente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Koen Lenaerts. / Efe

El presidente del Tribunal Europeo critica en España las «excusas» contra su competencia

Lenaerts afirma que la «identidad nacional» no puede poner en tela de juicio el Derecho de la UE un mes después de la disputa entre fiscalías por el 'caso Ayuso'

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

Los ecos de la disputa entre la Fiscalía General del Estado y la Fiscalía Europea a cuenta de la competencia del 'caso Ayuso', las diligencias abiertas por Anticorrupción para investigar un contrato sanitario de la Comunidad de Madrid que benefició a un amigo y al hermano de la presidenta regional, siguen presentes.

Apenas un mes después de que la fiscal general Dolores Delgado defendiera la competencia nacional para investigar parte de los hechos contenidos en estas diligencias -una posición que le costó un duro reproche de la fiscal general europea, Laura Codruţa Kövesi-, el máximo responsable del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha advertido este viernes de que la «identidad nacional» de cada Estado miembro no puede servir de «excusa» para cuestionar la interpretación que hace la corte de Luxemburgo del derecho comunitario.

El jurista belga Koen Lenaerts, en una conferencia impartida en el Tribunal Constitucional (TC) español, ha reivindicado la necesidad de un «diálogo constructivo» con los tribunales nacionales para proteger los derechos fundamentales y ha sostenido que las «sinergias» entre todos estos órganos debe servir para «brindar a los justiciables una protección eficaz, completa y ordenada de sus derechos fundamentales».

No obstante, ha apuntado a un «justo equilibrio» entre «la uniformidad europea y la diversidad nacional», que «solo puede ser alcanzado a través de principios democráticos». «La Unión respeta la identidad nacional de los estados miembros. Ahora bien, dicha identidad no puede servir de excusa para cerrar las puertas al diálogo prejudicial, ni para poner en tela de juicio la interpretación del Derecho de la UE que ha hecho el Tribunal de Justicia comunitario», ha expresado Lenaerts.

La «fuerte vocación europeísta» de España

Así, ha explicado que, «en materias que pertenecen al ámbito competencial de la Unión, incumbe al legislador europeo decidir si procede o no establecer un estándar europeo de protección», y en estos casos «el papel del TJUE quedará limitado a comprobar que dicho estándar es compatible con la Carta» de Derechos Fundamentales de la UE.

En cambio, ha continuado, «si el legislador de la Unión se decanta por la diversidad nacional, caben estándares nacionales de protección, siempre y cuando ofrezcan una protección superior a la garantizada por la Carta y respeten el trío normativo formado por la primacía, la unidad y la efectividad del Derecho de la Unión».

Por su parte, el presidente del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano, ha puesto de relieve la «fuerte vocación europeísta» de España. Asimismo, ha resaltado la importancia del diálogo entre el TJUE y los tribunales nacionales, indicando que se hace necesario vigilar que la interpretación y el alcance que se dé a los derechos de contenido y alcance similares, pero no idénticos, en el plano español y europeo, no desemboquen en contradicciones y malentendidos entre los ordenamientos jurídicos español y comunitarios.

Asimismo, ha recordado que el TC debe velar por el respeto del principio de primacía de la UE en los casos en que exista una interpretación auténtica efectuada por el propio TJUE.