ILUSTRACIÓN SR.GARCÍA

Cuando las sedes de los partidos son su baluarte

La negativa de Feijóo a deshacerse de Génova ahonda en la tradición de las formaciones políticas de erigir en símbolos sus cuarteles generales

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Son mucho más que ladrillos. A veces, incluso, su dirección postal es sinónimo de cúpula del partido como 'Ferraz' o 'Génova'. En otras ocasiones el inmueble directamente tiene nombre propio como 'Sabin Etxea' ('Casa de Sabino'), la sede central del PNV en honor a su fundador. La decisión de Alberto Núñez Feijóo de no deshacerse de Génova 13 -a pesar de la promesa de su antecesor, Pablo Casado, de vender este inmueble para sacudirse la sombra de la corrupción que rodeó la reforma de este edificio- ahonda en la tradición de buena parte las formaciones de erigir sus sedes en bastiones de los que solo se desprenderían en su último aliento.

Partido Popular

En el caso de Génova 13 se mezclan motivos sentimentales y de oportunidad política, pero también económicos. Deshacerse del balcón en el que Aznar o Rajoy celebraron sus victorias solo para borrar la huella del dinero 'b' iba a resultar una nefasta operación financiera. Alianza Popular, que hasta entonces había ocupado un edificio de mucho menos relumbrón en la cercana calle de Silva, se instaló en Génova en febrero de 1983. El PP compró este edificio de 6.000 metros a Mapfre en 2006 por 37 millones de euros, una cifra que ahora mismo estaría «totalmente fuera del mercado».

Partido Socialista

Ferraz 70 es la casa en la que vivió y murió en 1925 Pablo Iglesias Posse. El PSOE, que la compró en 1979 y se instaló en ella en 1982, nunca se ha planteado venderla. Ni siquiera cuando en 2016 Sánchez, con 85 diputados, cosechó el peor resultado de su historia y el partido se sumió en una importante crisis financiera. Lo que sí han sopesado los socialistas ha sido vender su edificio de la calle Gobelas, donde González tuvo su despacho, para construir una nueva y gran sede en las afueras de Madrid y dejar el pequeño inmueble de Ferraz para las fundaciones socialistas. El problema es que nadie ha pujado por el feo y periférico equipamiento de oficinas de Gobelas.

Ciudadanos

El partido naranja es, quizás, el ejemplo más claro de la determinación de convertir un edificio en un emblema. Tras la debacle de las elecciones de noviembre de 2019, que supusieron la pérdida de cerca de 9 millones de euros de financiación , Ciudadanos mandó al paro a decenas de empleados pero se conjuró para mantener la totalidad del inmueble del 253 de la Calle Alcalá, justo al lado de la plaza de toros de Las Ventas. La formación nunca ha desvelado cuánto paga a la aseguradora Caser por el alquiler de la sede a la que se mudó en 2015, pero diversas fuentes apuntan a que son unos 350.000 euros anuales.

Vox

Ese 2019 en el que Ciudadanos hizo malabares para no perder el inmueble de Ventas, Vox, aupado como tercera fuerza política del país, decidió apostar por una sede mucho menos vistosa: las antiguas oficinas del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria 3 de Madrid en el número 12 de la desconocida calle Bambú, muy cerca del maremágnum de vías que llegan a la estación de Chamartín. El edificio de cinco plantas tiene un alquiler, según los portales inmobiliarios, cercano a los 20.000 euros al mes. El inmueble no puede ser más anodino y está muy alejado del centro, pero los de Abascal ya han celebrado sus éxitos allí.

Hay inmuebles con carga histórica, otros tienen peso emocional por éxitos pasados, pero también los hay totalmente anodinos

Podemos

Los morados compraron en junio de 2019, poco antes de su descalabro en las elecciones de noviembre, su nueva sede del 18 de Francisco Villaespesa, en el popular distrito madrileño de Ciudad Lineal y a escasos metros del edificio de Ciudadanos. Aunque el inmueble no tiene ningún empaque, solo la reforma costó 600.000 euros. El partido, que dejó entonces los 1.000 metros cuadrados de oficinas de la prestigiosa calle Princesa, nunca ha revelado cuánto pagó por los 2.000 metros de la sede, aunque las informaciones periodísticas apuntan a que fueron dos millones de euros.

PNV

Junto a la de Ferraz, la del PNV (en este caso por su ubicación) es la otra gran sede histórica del panorama político, por lo que su futuro nunca ha estado en discusión. Y es que el inmueble del 16 de la calle Ibáñez de Bilbao está edificado sobre el solar del antiguo palacete de la familia del fundador del PNV, Sabino Arana. En 1979 el partido adquirió el suelo y en 1992 el nuevo edificio de casi 8.000 metros cuadrado comenzó a estar operativo.

Izquierda Unida

La de IU fue el otro gran cuartel general de la democracia española. Alberto Garzón, con su sigla acosada por las deudas, vendió en diciembre 2020 ese moderno y enorme inmueble de la calle Olimpo, en el exclusivo barrio de Conde de Orgaz de Madrid, por 2,1 millones. Lo hizo al Ayuntamiento de la capital, que en 1989 había cedido al PCE ese suelo por 75 años.