El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en un acto electoral del partido celebrado este domingo en Granada. / efe

Sánchez plantea el 19-J como una elección entre «derechos o derechas»

Llama al «pueblo progresista andaluz» a movilizarse por la agenda feminista y social del Gobierno frente a la «oposición destructiva» de PP y Vox

MARÍA SANTIAGO Madrid

Las elecciones en Andalucía del próximo 19 de junio van de «derechos o derechas». El presidente Sánchez ha dejado hoy fijado en un mitin del PSOE en el granadino palacio de los Córdova el que se perfila como uno de los 'leit motiv' de la campaña de los socialistas para unas autonómicas que parten para ellos con las encuestas dándoles la espalda, ante la consolidación en el Gobierno regional del popular Juanma Moreno y el empuje de Vox a la espera de lo que termine ocurriendo con la impugnación del empadronamiento de su cabeza de lista, Macarena Olona. El secretario general del partido ha identificado a sus rivales, sin citarlos por sus siglas, como un bloque marmóreo que unifica a «la derecha y la ultraderecha» con el único objetivo, ha incidido, de revertir las políticas de derechos y libertades de su Ejecutivo y las abanderadas desde la Transición «por el pueblo progresista andaluz». Un histórico caladero de votos del PSOE hoy en retroceso al que Sánchez ha llamado a «movilizarse» para demostrar «que no nos resignamos y somos muchos más que ellos», en alusión a sus adversarios.

Los socialistas andaluces acuden a la cita del 19-J, adelantada por Moreno para tratar de fortalecer sus propias expectativas con el tirón de Alberto Núñez Feijóo como nuevo presidente del PP en un contexto de competencia con Vox y fuerte incertidumbre socioeconómica, acuciados por unos sondeos que enfrentan a la izquierda a la amenaza de sus peores resultados en unos comicios que se interpretarán, como ya ocurrió con los de Castilla y León, en clave nacional. Desde que el líder andaluz precipitó la convocatoria electoral, el PSOE ha vuelto a agitar el señuelo de la posible confluencia en el palacio de San Telmo del PP con un Vox pujante, presentando como un tándem de facto a Moreno y Olona. Hoy, Sánchez ha reivindicado sus políticas al frente del Gobierno en estos dos últimos años «extraordinariamente complejos» y ha querido plantear los comicios andaluces como una disyuntiva entre «derechos o derechas» dando por probado que ambos son incompatibles.

Precedido en el estrado por el candidato a la Presidencia de la Junta, Juan Espadas, quien ha preludiado el discurso de su líder alertando contra la eventual vuelta de los tiempos oscuros de hace 40 años si el 19-J triunfan el PP y Vox, Sánchez ha subrayado que el «fracaso» de la «oposición destructiva que nunca ha arrimado el hombro» en esta legislatura marcada por la pandemia y ahora por la guerra en Ucrania es que «España ha salido adelante» gracias a un Ejecutivo, el que encabeza, «más ejemplar y más social». El secretario general del PSOE ha tirado de ironía para censurar que la derecha llega a creerse hasta tal punto que el poder «es suyo» que a él le tilda de «okupa». Sánchez ha tratado de despintar esa caricatura desgranando sus medidas contra «el desafío principal de la desigualdad»: desde el Ingreso Mínimo Vital a la subida del salario base pasando por la mejora en las prestaciones de los jubilados y, con subrayado especial, por la agenda feminista para alcanzar la paridad real entre hombres y mujeres.

Los pasajes de su intervención destinados a este ámbito han sido lo suficientemente significativos –con mención incluida a que el 63% de su Consejo de Ministras y Ministros es femenino- como para que haya sonado no solo a una confrontación explícita con el PP, al que ha acusado de vanagloriarse, junto a Vox, de ser «antifeminista» y de recurrir al Constitucional para frenar leyes como la de igualdad de género y la del aborto. También ha remitido, implícitamente, al pulso abierto en torno a estas políticas dentro del propio Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. Sánchez no solo ha hecho bandera de los derechos de las mujeres frente a los populares y la ultraderecha. Ha dejado claro que esa enseña constituye un patrimonio histórico de los socialistas, a los que ha instado a ser fieles a su lema electoral: «Quiero más».

El presidente ha deslizado otro sobreentendido, esta vez a raíz de los ecos de la controversia sobre el modelo territorial del PP de Feijóo y con los recurrentes agravios regionales como telón de fondo. Tampoco se ha referido a ello como tal, pero sí ha defendido que «España es un país descentralizado» donde es posible «la cogobernanza» entre el Estado y las comunidades como ha demostrado el combate contra la pandemia. Lo que le ha servido de percha para 'vender' las cuentas de su Gobierno con Andalucía: más de 4.000 millones en fondos europeos, una actualización de recursos que le dota anualmente de 21.000 y una inversión que supera el 13% que reclama para los andaluces su Estatuto de Autonomía.