Pere Aragonès, durante un acto de ANC este sábado. / EFE

Cae en saco roto la pretensión secesionista de ANC

Esquerra cree que la mayoría absoluta de votos por parte de las fuerzas indendentistas debe obtenerse de forma sostenida y repetida

CRISTIAN REINO Barcelona

La ANC ya no es lo que era. Durante el 'procés', cuando la Asamblea hablaba, los partidos temblaban. Ahora, le han perdido miedo, hasta el punto de ignorar la propuesta lanzada por la presidenta de la entidad, Elisenda Paluzie, al final de la manifestación de la Diada de comprometerse a declarar la independencia en caso de que en las próximas elecciones el independentismo supere el 50% de los votos.

Que las fuerzas secesionistas alcancen la mitad más uno de los votos registrados en unos comicios no ha ocurrido nunca y en las dos últimas elecciones catalanas el techo quedó fijado en el 47%. Aunque una encuesta publicada recientemente por 'La Vanguardia' apuntó que ese listón es franqueable. No tanto porque el apoyo al independentismo vaya al alza, sino porque la abstención en el campo constitucionalista, en comparación a las elecciones del 21-D que tuvieron una alta participación del 79%, podría ser mayor ante el fracaso del 'procés' y la menor movilización entre los contrarios a la secesión.

La ANC abroncó el viernes a JxCat y a ERC y ninguno de ellos recogió hoy el guante, una situación muy distinta a la que vivieron Artur Mas o Carles Puigdemont, que siempre tomaron sus decisiones en caliente y presionados por las Diadas multitudinarias.

Esquerra fue clara e insistió en su posición de que con el 50% de los votos no es suficiente. «Hay que ser muchos más», coincidieron dos pesos pesados del partido, como Marta Rovira, secretaria general, y Pere Aragonès, vicepresidente de la Generalitat y próximo candidato a la Presidencia. En el libro que Oriol Junqueras y Marta Rovira han presentado esta semana y donde plasman la estrategia de los republicanos para los próximos años, señalan que de «ninguna manera» será suficiente con superar el 50% del voto en unas elecciones para hacer efectiva la república. Junqueras y Rovira creen que esa mayoría debe obtenerse «de manera sostenida, repetidamente», en diferentes elecciones.

En el libro biográfico sobre Aragonès escrito por la periodista Magda Gregori, el dirigente republicano señala, incluso, que solo con el 70-80% de votos a favor podrán forzar al Gobierno central a que autorice un referéndum a la escocesa.

JxCat está, sobre el papel, más próximo a los planteamientos de la ANC que ERC, aunque sus propuestas se sitúan más en el plano simbólico que en el efectivo, como ha ocurrido durante el mandato de Quim Torra. El presidente de la Generalitat avisó meses atrás que el independentismo debe prepararse para superar el 50% de los votos. Pero no precisó si esa condición sería definitiva para reactivar la vía unilateral. Si el secesionismo supera la barrera de la mitad más uno, «habrá que dar una respuesta clara a la ciudadanía», dijo, pero no fue más allá.

En esa línea, Carles Puigdemont avisó desde Waterloo que cualquier proceso electoral en el Parlamento de Cataluña debe ser como un referéndum mientras no se materialice el mandato separatista del 1-O.

La diputada Elsa Artadi, única dirigente de la formación de Puigdemont que habló hoy publicanente, ignoró la propuesta de la ANC. Ni siquiera la valoró. JxCat aún no ha aprobado su ponencia ideológica fundacional (lo hará el 3 de octubre), pero las propuestas que han trascendido hablan de una apuesta por culminar la independencia a través de una «revuelta o confrontación democrática» como en octubre de 2017.

Pugna electoral

ERC y JxCat ignoraron la propuesta de la ANC pero también la exigencia lanzada por Paluzie de que aparquen los reproches y se pongan a pactar una estrategia unitaria. Ambas formaciones están en una dura pugna por la hegemonía en el soberanismo. Esquerra reiteró su oferta a Torra para pactar el calendario electoral si es inhabilitado. Los republicanos quieren elecciones inmediatas, mientras que los de Puigdemont necesitan tiempo. La respuesta de Junts fue que es contradictorio pedir unidad y pedir elecciones al mismo tiempo. Artadi acusó incluso a sus socios de presionar por la vía del chantaje.