La ministra de Defensa, Margarita Robles. / REUTERS

El gasto militar envenena el Gobierno

Díaz entra al cuerpo a cuerpo con Robles, que le reta a explicar en Ferrol que se dejen de construir fragatas, y Podemos avisa que los Presupuestos son «la prueba del algodón»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO PAULA DE LAS HERAS Madrid

Las tiranteces dentro del Gobierno por el compromiso de Pedro Sánchez de aumentar el gasto militar hasta el 2% del PIB van cada día a más. Este lunes, ante las quejas lanzadas por Podemos, la ministra de Defensa, Margarita Robles, retó a la titular de Derechos Sociales, Ione Belarra, a preguntar a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, «a ver si ella dice en Ferrol que se dejen de construir las fragatas que están creando muchos puestos de trabajo». Lejos de lo que suele ser habitual, Díaz entró al trapo y replicó horas después que el incremento que se quiere aprobar no beneficiará ni a Navantia en Ferrol ni en Cádiz.

En realidad, una y otra hablaban de cosas distintas. Robles, del plan para llegar al 2% en 2029 y la vicepresidenta segunda de la partida de defensa que Sánchez quiere aumentar ya mismo, 1.000 millones de euros. Pero el cruce de reproches da cuenta de cómo la tensión ha subido de escalón. Acerca de si es compatible estar dentro del Gobierno y hacer críticas tan duras a la acción del Ejecutivo, de hecho, la titular de Defensa respondió retadora: «Cada uno sabrá si está cómodo en un sitio, si puede aportar algo o no».

Más allá de la disputa verbal, el PSOE ya da la decisión por tomada y espera incluirla en los Presupuestos Generales del Estado de 2023. No en vano, el aumento del PIB en Defensa fue un compromiso que el Ejecutivo alcanzó con el resto de aliados de la OTAN en la cumbre de Madrid de la semana pasada. Por eso en Podemos, aunque se revuelven por su antimilitarismo, son conscientes de que el sapo será difícil de tragar y asumen que su posición minoritaria solo les deja dos salidas: o abandonar el Gobierno a poco más de un año para que se agote la legislatura (algo que descartan) o intentar, al menos, que esta cesión no le salga gratis al PSOE.

Este lunes, tras una semana relegados a un segundo plano por la celebración de la cumbre de la Alianza Atlántica, Belarra reunió al consejo de coordinación estatal de los morados para marcar líneas rojas al PSOE en las Cuentas Públicas. El objetivo, reconocen fuentes del partido, es tratar de «encerrar» a los socialistas en el marco social que anhelan y que pasa irremediablemente por unas medidas sociales «contundentes».

Belarra fijó las prioridades de Podemos en marcar un precio máximo para el combustible que complemente la ayuda de 20 céntimos por litro y también la puesta en marcha de un fondo extraordinario de 10.000 millones de euros para que las comunidades los dediquen a sanidad y educación.

Los morados apuestan por ampliar los permisos de maternidad y paternidad a seis meses y extender la ayuda de 100 euros al mes por hijo menor de tres años también a las madres desempleadas. Además, vinculan estas medidas con la hoja de ruta que debe marcar la acción del Gobierno para revalidar su mandato tras las generales, sobre todo en un momento de crisis con los socios del bloque de investidura que dificulta cualquier votación en el Congreso. «Es la forma de caminar hacia una victoria electoral», zanjó su líder.

Sin «plan B»

Los dardos de Robles a Belarra son, en cualquier caso, más reflejo de la difícil relación y falta de sintonía personal que siempre ha existido entre ambas que producto de una estrategia del Gobierno en su conjunto. En la Moncloa, de hecho, el tono hacia Unidas Podemos no es en absoluto retador sino más bien comprensivo. Sánchez no tiene ninguna intención de dar marcha atrás en los compromisos adquiridos con la OTAN pero tampoco interés en tensar la cuerda con su socio.

LAS FRASES:

  • Yolanda Díaz - Vicepresidenta segunda. «Los 1.000 millones más para defensa no tienen que ver, y bien que lo siento, con el trabajo para mi comarca de Ferrol ni Cádiz»

  • Margarita Robles - Ministra de Defensa. «Le diré a la señora Belarra que le pregunte a Yolanda Díaz a ver si ella dice en Ferrol que se dejen de construir ahí las fragatas»

Los socialistas creen que, en este asunto, caminan sobre seguro porque tienen a su favor a la opinión pública. El CIS ya estimó que más de un 70% de los españoles respalda que la OTAN envíe armas a Ucrania y que más del 63% está a favor de la posición que mantiene el Ejecutivo en el conflicto con Rusia. Esperan que Unidas Podemos vaya modulando su postura y que sea Yolanda Díaz, paradójicamente a tenor lo visto este lunes, la instigadora de ese cambio.

El portavoz del PSOE, Felipe Sicilia aseguró este lunes que el partido da por hecho que, pese a las declaraciones altisonantes de Podemos, los Presupuestos saldrán adelante, como ha ocurrido hasta ahora. «No tenemos plan B», dijo. La clave es que, según Sicilia, existe un compromiso para que el incremento del gasto en defensa no redunde en «una merma de cualquier otro servicio público» o en un abandono del Estado del Bienestar.