La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. / EFE

Un aumento de 1.000 millones de euros ya para este 2022

Yolanda Díaz no se queja tanto, sin embargo, de la cuantía sino de las «formas»

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERAS Madrid

No solo no le frenan los peros de Unidas Podemos sino que Pedro Sánchez quiere llevar ya al Consejo de Ministros un incremento del gasto militar comprometido para 2022. Será un suplemento de 1.000 millones de euros, que no tendrá que pasar por el Congreso de los Diputados ni por ello ser respaldado por los aliados habituales del PSOE. Se empleará para ello el Fondo de Contingencia de los Presupuestos vigentes, previsto a priori para cubrir decisiones inaplazables.

Los detalles de esta nueva partida, a la que Sánchez apenas había apuntado de manera somera y sin cifrarla el pasado jueves, cuando en su comparecencia de cierre de la cumbre de la OTAN habló de ocho años para llegar a una inversión en defensa del 2% del PIB, no los ofreció el ala socialista del Gobierno ni la propia ministra de Defensa, Margarita Robles, sino la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.

La también ministra de Trabajo, molesta tanto con el tono provocador empleado por Robles como con el hecho de que el propio Sánchez haya convertido este asunto en un 'trágala' para su formación, advirtió de que los 1.000 millones de euros no irán destinados a crear trabajo en ningún lugar de España, en concreto, «ni en Navantia Cádiz ni en Navantia Ferrol» sino , fundamentalmente, a la compra de armamento para las tropas.

Díaz, que, junto a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, asistió este lunes al acto de presentación de un número monográfico de la revista 'Temas' sobre 'Socialismo Participativo: en torno al concepto de Thomas Piketty', especificó que en concreto irán a armar a las tropas 650 millones de euros y el resto se dedicará a «actividad ordinaria». La cuantía es, en todo caso, inferior a la que inicialmente había solicitado Robles. En mayo, esta pidió 3.000 millones para atender los costes derivados de la guerra de Ucrania (el refuerzo de los despliegues en el Este de Europa bajo el mando de la OTAN y el envío de armas), pero Hacienda no le dio el visto bueno.

Díaz no se queja tanto, sin embargo, de la cuantía sino de las «formas». «Cuando se toman decisiones sobre cuestiones tan sensibles deben tomarse de forma adecuada, con respeto a los aliados y con respeto democrático a las Cortes Generales, porque también las fuerzas de la oposición tienen derecho a saber qué se está haciendo», adujo.