Sara I. Belled

El Gobierno se aferra a la calculadora para convalidar la reforma laboral

Con el llamado bloque de investidura instalado en el no, a la coalición le queda aferrarse a Ciudadanos y una suma de partidos minoritarios para poder convalidar la norma

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

Con las negociaciones por la convalidación de la reforma laboral encalladas llega el tiempo de las calculadoras. La geometría parlamentaria es endiablada en esta legislatura, con la salvedad de que, en este caso, el Gobierno tiene a sus socios de investidura instalados en el no. Mientras Unidas Podemos trata de apurar las negociaciones con ERC y Bildu hasta el último minuto para sacar el texto adelante con «una mayoría progresista», en el PSOE son más pragmáticos y se aferran a unos cálculos que incluyen a Ciudadanos, PdCat y una suma de partidos minoritarios.

El decreto ley llegará al congreso el 3 de febrero y deberá ser convalidado por mayoría simple, es decir, más síes que noes. En caso de empate se repetirá la votación dos veces más y, si las tablas no se deshacen, la reforma laboral decaerá con la incógnita de las consecuencias que esto puede traer para el futuro de la coalición y, particularmente, para la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que se ha implicado personalmente en este proyecto.

Con el escaño vacío de Alberto Rodríguez después de que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, se lo retirara tras ser condenado por el Tribunal Supremo, las fuerzas del Gobierno suman un total de 154 escaños: 120 el PSOE y 34 Unidas Podemos. Solo tras la votación se vislumbrará si para los morados ha supuesto un error táctico de peso mantener un diputado menos en su grupo confederal.

Ciudadanos, que cuenta con nueve diputados en su grupo, se ha mostrado favorable a respaldar el acuerdo si este se mantiene tal y como se pactó entre sindicatos y empresarios. En similar posición se encuentran el PdCat (4), Nueva Canarias (1), Coalición Canaria (1), PRC (1) y Teruel Existe (1), que han mostrado su intención de adherirse al acuerdo, aunque no tienen su postura cerrada. Estas formaciones sumarían, junto a las del Gobierno, un total de 171 síes.

Más imprecedible es la postura de los dos parlamentarios de UPN, aunque estos ya han mostrado su intención de distanciarse del no rotundo del Partido Popular para no entorpecer la tramitación de la reforma. En esta franja indeterminada también se encuentran Más País y Compromís, con tres diputados en total. Este martes, el representante de la formación valenciana, Joan Baldoví, aseguró que su partido no votará en contra de la nueva norma, pero reclamó al Gobierno que pacte con sus socios de izquierdas mejoras no contempladas en el decreto ley y que evite convalidarlo con Ciudadanos. Lo que enreda aún más la negociación pero deja un margen al Gobierno para lograr alcanzar hasta 176 síes, una cifra que aseguraría la convalidación de la reforma.

El bloque del no

Con una posición más clara se sitúa el bloque del no, que actualmente suma 173 votos. El Partido Popular (88 diputados) ya ha dejado claro que rechazará la reforma laboral al considerar que la de 2012, aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy, ya era «eficaz» para la creación de empleo, postura que comparten con el parlamentario de Foro Asturias. Vox (52), por su parte, también se mantiene en contra, al igual que el bloque formado por ERC (13), PNV (6), Eh Bildu (5), Junts per Catalunya (4), la CUP (2), BNG (1) y el diputado Pablo Cambronero, tránsfuga de Ciudadanos que ahora forma parte del Grupo Mixto.

Con estos mimbres, el Gobierno se encuentra ante otro punto de partido que deberá salvar si quiere evitar un gran tropiezo, justo antes de que se inicie un nuevo ciclo electoral el 13 de febrero con las autonómicas de Castilla y León que inaugurará dos años de eterna campaña con nueve comicios que tendrán su guinda en las generales de 2023. Siempre que el presidente, Pedro Sánchez, decida no adelantarlas.