El presidente del PP, Alberto Núlez Feijóo. / EFE

Feijóo reclama a Argel que distinga entre Sánchez y el «pueblo español»

Unidas Podemos y EH Bildu se muestran preocupados por las consecuencias del giro del Gobierno con el Sáhara Occidental

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

Las represalias comerciales de Argelia como consecuencia de la justificación dePedro Sánchez del giro histórico sobre el Sáhara Occidental han levantado una tormenta política en España. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, afeó este jueves al Ejecutivo la «confusión» diplomática que, a su entender, ha creado esta decisión, y pidió a Argel que «distinga entre el Gobierno de España y el pueblo español» para que no «paguen las consecuencias de su improvisación»

Feijóo también instó a Moncloa a aclarar «si peligra el suministro y el precio del gas» y se quejó de que por el momento su partido no haya recibido ninguna llamada del Gobierno para mantenerle informado.

El portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, fue más allá en las críticas y exigió la dimisión del presidente del Gobierno. La formación de Santiago Abascal considera que ha sido el propio Sánchez quien «ha montado el lío» al apoyar la propuesta marroquí para el Sáhara y quien hizo «el ridículo» en el Parlamento al negar «con soberbia» que ese giro tuviera consecuencias con Argel. «España no se merece este castigo», zanjan.

Espinosa de los Monteros agitó la teoría del supuesto chantaje de Rabat tras el espionaje a los móviles de Sánchez y de otros ministros, todo pese a que no hay aún pruebas de que Marruecos esté detrás de este hackeo. Aunque aseguró no tener constancia de ello, respaldó que haya «especulaciones cuando ese giro político del PSOE no parece responder a ninguna lógica ni beneficia al partido, pues le ha enfrentado hasta con sus socios».

Precisamente, el socio minoritario de la coalición, Unidas Podemos, lamentó este jueves que el cambio de posición del PSOE sobre el Sáhara Occidental sea el «detonante» del mal momento que atraviesan las relaciones con Argelia, Su portavoz parlamentario, Pablo Echenique, cree que «si el Gobierno no hubiera hecho esto, no estaríamos hablando hoy de Argelia», aunque confía en que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares sea capaz de reconducir la situación con el país vecino, «dado que depender del gas licuado procedente de Estados Unidos no es una buena idea».

Otro de los aliados del Gobierno, EH Bildu, también se mostró «preocupado» por las consecuencias de esta decisión. «El Gobierno debería reconsiderar el giro unilateral en esta cuestión. Han abandonado al pueblo saharaui a cambio de contentar a Marruecos. Y, además, han provocado una triple crisis: con Argelia como se está demostrado, con el Frente Polisario y con la mayoría de la investidura», señaló su portavoz, Mertxe Aizpurua.