Jordi Pujol. / EFE

Pujol no pone la mano en el fuego por toda su familia

«Me duele que me digan que soy un corrupto», afirma el expresidente de la Generalitat en su primera entrevista tras ocho años de silencio; asegura que no ha sido independentista

CRISTIAN REINO Barcelona

El expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, ha roto este viernes su silencio con 92 años. A pocos días de que se cumplan ocho años desde que confesó que había tenido una fortuna oculta al fisco durante décadas en paraísos fiscales, Pujol ha asegurado que le «duele» que digan que es un «corrupto». «No he cobrado ni una peseta» por las decisiones que adopté como presidente, ha afirmado en Ser Catalunya. Pero a la pregunta de si algún miembro de su familia pudo favorecerse, no ha puesto la mano en el fuego por la totalidad de sus miembros. «No todo ha ido bien, lo admito. Pero pongo la mano en el fuego por la gran mayoría de mi familia», ha asegurado. La gran mayoría no es la totalidad.

Jordi Pujol y sus siete hijos se sentarán en el banquillo por los delitos de asociación ilícita, blanqueo de capitales, falsificación de documento mercantil y contra la Hacienda Pública. La Fiscalía pide 9 años de cárcel para el expresidente catalán, mientras que para sus siete hijos las penas van de 8 a los 29 años. A las puertas del juicio, Pujol ha asegurado: «Ni yo ni en general mis hijos hemos prevaricado ni nada de eso». «De mí y de la gran mayoría de mi familia no encontrarán nada», ha reiterado, dando a entender en todo momento que desconfía de lo que haya podido hacer alguno de sus hijos, eso sí, sin dar nombres. Pujol ha asegurado que vive instalado en el «dolor» desde que el 25 de julio de 2014 confesó que tuvo un dinero heredado de su padre sin regularizar en el extranjero. «Vivo una situación penosa», ha reconocido. Pero tiene esperanza de cara al juicio.

Eso sí, admite que está pagando una penitencia por quien fue y lo que representaba y que se siente «perseguido». «Hubo un intento por perjudicarme», ha afirmado sobre la 'Operación Cataluña'. «No me sorprende, hace tiempo que sabíamos» que había una operación política, ha señalado sobre los audios hechos públicos en las últimas semanas de conversaciones entre el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y el excomisario, José Manuel Villarejo.

Su legado

En relación a la política, Pujol ve triste a Cataluña. «No acabamos de funcionar», ha avisado. El expresidente de la Generalitat considera que Cataluña necesita ordenar su política. «Vamos mejor de lo que parece: no acepto que se diga que no hicimos nada», ha asegurado sobre su legado como presidente. Ha dicho además que «no ha sido independentista». «En Convergència, defendíamos la identidad de Cataluña, pero pensábamos que podía hacerse dentro de España», ha señalado. A su juicio, uno de los errores de los dirigentes del 'procés' fue no calibrar la importancia de España como país. Ha comparado a Rusia con España, «porque conoce la historia». «España es un país que busca ahogar al de al lado» y con Cataluña «tiene una actitud hostil, nos hace daño», ha rematado.