Irene Montero, ministra de Igualdad (en el centro), con Pilar Alegría, ministra de Educación (a la izquierda), e Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales, ayer, en los actos por el Día de la Constitución / EFE

Podemos se escuda en el exministro Campo para responder a la posible reforma del 'solo sí es sí'

El grupo parlamentario de los morados afirma además que no hay ninguna propuesta de modificación del texto legal sobre la mesa

Cristina Vallejo
CRISTINA VALLEJO

Desde que este martes, en los corrillos con la prensa tradicionales del Día de la Constitución, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, abriera por primera vez la posibilidad de la modificación de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, la ley del 'sólo sí es sí', Podemos, tanto desde el grupo parlamentario como desde el Ministerio de Igualdad, para frenar la reforma, está dando una vuelta de tuerca a su estrategia de poner el foco en el exministro de Justicia, Juan Carlos Campo, que era titular de esa cartera mientras se diseñaba la norma objeto de controversia y que ahora ha sido propuesto por el Gobierno como próximo magistrado del Tribunal Constitucional.

Desde las filas socialistas ya se venía reiterando la posición favorable a la modificación de la ley debido a su efecto no deseado de rebajar las penas por abuso sexual. La primera en manifestarse en ese sentido fue la vicesecretaria del PSOE y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Más recientemente se pronunció en términos parecidos la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien este mismo miércoles insistía en que si en la aplicación de una norma se observan «lagunas» o que «los resultados no eran los queridos» es lógico efectuar «ajustes técnicos» o «precisiones». El pasado viernes había sido otra voz con gran influencia en el PSOE, la del expresidente del Gobierno Felipe González, quien se inclinó por la reforma de la ley, que criticó por estar «mal hecha».

La apuesta por la corrección del texto también ha venido de voces de socios del Gobierno, como del Partido Nacionalista Vasco.

Pero el presidente había defendido en su integridad el texto legal y frenado el debate sobre la reforma de ley para evitar un choque con su socio de coalición, que se ha mostrado siempre en contra de su reforma. Pero Pedro Sánchez ha optado ahora por reabrir la discusión sobre la norma y su reforma en el caso de que una nueva sentencia del Tribunal Supremo asiente doctrina en un sentido contrario al que desde Moncloa habían previsto inicialmente.

Desde el grupo parlamentario de Unidas Podemos usan dos argumentos. Por un lado, que nadie ha puesto una propuesta de modificación del texto encima de la mesa, pese a que «llevan días y días diciendo algunos grupos que habría que modificarlo», afirman fuentes de Podemos en el Congreso. Por otro lado, insisten en que en Unidas Podemos «están convencidos de que el ministro Campo hizo un buen trabajo» en lo que se refiere a la dimensión jurídica de la norma.

Por su parte, fuentes del Ministerio de Igualdad defienden que la ley es «sólida», y califican de «solvente» la modificación del Código Penal que acordaron con el exministro Juan Carlos Campo. Asimismo, se quejan de que no haya «una sola propuesta» para la modificación de la ley.

La ley del 'sólo sí es sí' fue aprobada por el Consejo de Ministros, pero no sin discrepancias entre los socios de la coalición y, en concreto, entre Unidas Podemos y el departamento que entonces dirigía Juan Carlos Campo. En marzo de 2020, Unidas Podemos acusó al exministro de Justicia de tratar de parar la ley esgrimiendo razones técnicas. Y el entonces vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias llegó a afirmar en los pasillos del Senado, si bien sin citar explícitamente el nombre de Campo, que en las que calificó de «excusas técnicas» había «mucho machismo frustrado».

Las rebajas de penas y excarcelaciones que ha propiciado la entrada en vigor de la ley del 'sólo sí es sí' provocaron un agrio debate en el Congreso de los Diputados, que llegó incluso a que se profirieran ataques personales por parte de Vox a la ministra de Igualdad, Irene Montero, que a su vez, junto con su grupo parlamentario y los del llamado bloque de la investidura, denunció la «violencia política» que afirman que se ha instalado en la Cámara. Acto seguido, Montero tachó al Partido Popular de promover la «cultura de la violación» por algunas de sus campañas publicitarias que ponen el foco en la autoprotección de las mujeres y no en la responsabilidad de los hombres, un movimiento que llevó a los populares a convocar una concentración a las puertas del Congreso para pedir la dimisión de la titular de Igualdad y para reclamar la rectificación de la norma.