El nuevo secretario general del partido Jordi Turull / Efe

El plan de Junts: adiós a la mesa de diálogo y «segunda vuelta» del 'procés'

La nueva cúpula postconvergente amenaza con salir del gobierno catalán

CRISTIAN REINO Barcelona

Definir su papel en el Govern y trazar una nueva hoja de ruta independentista son las dos tareas más urgentes que debe afrontar la nueva cúpula de Junts, elegida en el congreso celebrado el sábado pasado, y que este lunes celebra su primera reunión.

El nuevo secretario general del partido, Jordi Turull, ha avanzado esta mañana la posición de la formación en los dos retos más próximos. En lo que hace referencia a la estrategia independentista, la formación soberanista aboga por dar por «liquidada» la fase de diálogo con el Gobierno y volver a poner la directa hacia la secesión de manera unilateral, activar una «segunda vuelta» de octubre de 2017.

La nueva dirección aún tiene que pactar la ponencia política que defenderá en la segunda parte del congreso, el que definirá la estrategia nacionalista, a mediados de julio. Pero sí ha enviado un avance de esta ponencia a la militancia, en la que apuesta por que el quinto aniversario del 1-O sea un «punto de inflexión» para dar por acabada la mesa, se retome el hilo de octubre de 2017 y de la culminación de la secesión. «Junts propone que el 1-O de 2022, cinco años después del acto de soberanía realizado por la mayoría de la ciudadanía de Cataluña, se produzca un punto de inflexión. Después de cinco años en los que se ha dado una oportunidad sincera al diálogo, es hora de reanudar el hilo del 1 de octubre y de la culminación de la independencia», señala el documento. La mesa de diálogo, tal y como ha sido configurada, a su juicio ha enviado una señal «errónea» tanto de manera interior como exterior. «Por un lado desmovilizando el propio movimiento y por otro señalando internacionalmente que el conflicto catalán se encuentra en vías de resolución sin la participación de actores externos. Algo que es rotundamente falso», señala.

La ponencia evita fijar fechas para reactivar la declaración unilateral de independencia. «La activación de la declaración de independencia es el momento más delicado de todo el proceso de independencia, por lo que es fundamental evitar la precipitación y no se pueden poner plazos de ningún tipo», afirma. Junts avisa de que «no renunciará a ejercer todas las acciones políticas necesarias para hacer efectiva la independencia». «La confrontación y movilización ciudadana, en favor de la república catalana, debe encontrar en todo momento la complicidad en las instituciones», advierte. «Sin confrontación, difícilmente habrá una negociación real con el Estado español», asegura.

El partido fundado por Puigdemont propone además a los consejeros de la Generalitat qe promuevan «medidas concretas que faciliten la desconexión económica y política de Cataluña del Estado español».

En cualquier caso, quien lidera en estos momentos la mesa de diálogo es Pere Aragonés y no Junts, que ya se desmarcó de la anterior reunión celebrada en el mes de septiembre. El presidente de la Generalitat mantiene aún su apuesta por la mesa con el Gobierno, a pesar de que está en suspenso por las malas relaciones entre el Gobierno y el Govern a raíz del estallido del caso Pegasus. Junts, no obstante, presiona para que el Ejecutivo catalán rompa ya formalmente y entierre la vía dialogada para resolver el conflicto catalán.

La segunda cuestión que tiene que abordar la nueva dirección juntera liderada por Laura Borràs y Jordi Turull es el papel de Junts en el Govern de coalición. Borràs advirtió semanas atrás que podría someter a consulta de la militancia el acuerdo de gobierno con ERC, abriendo la puerta a salir del ejecutivo. Turull ha avisado en Catalunya Ràdio que el acuerdo de Govern lo «ratificó la militancia» y que cualquier «alteración» o «replanteamiento», «quién debe tener la última palabra es la militancia». Junts considera en la ponencia que habrá que «valorar en qué grado se está cumpliendo el acuerdo de gobierno» y por eso está preparando un balance que ponga negro sobre blanco el grado de cumplimiento, analice por qué no se ha avanzado más y evalúe qué medidas hay que tomar, «sin descartar ninguna». La formación «planteará en sus bases la posibilidad de continuar o no en el gobierno», afirma el documento enviado a la militancia.

El tercer gran reto de Junts es interno y pasa por que el pacto suscrito por Borràs y Turull cierre las heridas internas. Las primeras señales no apuntan en esa dirección. Turull ha afirmado esta mañana que «no compite» con Borràs. La elección de algunos cargos pendientes, como el secretario de organización, puede dar pistas sobre cómo están las relaciones entre los dos sectores mayoritarios del partido.