Mónica Oltra, durante la rueda de prensa en la que ha presentado su dimisión. / IRENE MARSILLA

Mónica Oltra se ve forzada a dimitir para salvar el Gobierno de los socialistas en Valencia

La líder de Compromís deja la vicepresidencia del Ejecutivo señalando al presidente Puig y con la izquierda entre el silencio de Díaz y los elogios de Podemos y ERC

JC. FERRIOL MOYA | M. SANTIAGO

Mónica Oltra tiró este martes, al fin, la toalla. Cuatro días después de haber comparecido ante la prensa para enrocarse en su decisión de continuar como vicepresidenta de la Comunidad Valenciana tras su imputación por encubrir, supuestamente, los abusos de su exmarido a una menor tutelada y tras haber protagonizado una fiesta de desagravio de los suyos, la líder de Compromís abandonó su cargo en el Ejecutivo de Ximo Puig y su escaño en las Cortes forzada por la presión externa pero sin moverse un ápice de sus posiciones ni ofrecer un asomo de autocrítica.

Se marcha, dijo entre lágrimas de frustración, para salvar el pacto del Botánico que sostiene el Govern de izquierdas y como una víctima de las embestidas de la ultraderecha. Su renuncia espoleó un postrero cierre de filas con ella de Unidas Podemos y de ERC. Horas antes, la vicepresidenta Díaz había eludido referirse a la delicada situación de quien ha sido una de las valedoras de su proyectada plataforma electoral.

Oltra formalizó su obligado adiós después de acudir por sorpresa a la reunión convocada a primera hora de la tarde por la dirección de Compromís para afrontar la crisis política desatada el pasado jueves, cuando el Tribunal Superior valenciano resolvió citar como imputada a la ya exvicepresidenta el 6 de julio para que aclare la gestión de la Consejería de Igualdad que ella encabezaba y de la que dependía el centro en el que su exmarido abusó de una adolescente. El educador ha sido condenado a cinco años de prisión por la Audiencia Provincial y por el propio TSJ.

Desde entonces, la tensión se ha hecho palpable entre una Oltra empecinada en no dimitir, arropada por sus compañeros en Compromís, y un presidente Puig que primero pidió una reflexión y después mostró su disgusto - «Yo no estoy para fiestas»- por el homenaje a la líder en que convirtieron sus socios de Gobierno un acto político convocado el sábado.

«La historia de la infamia»

«No voy a ser la coartada para que tiren a Compromís del Consell. No le voy a dar la coartada al PSOE para que fulmine las políticas del Botánico», justificó la dimisionaria, quien dijo irse con la cabeza muy alta «pero con los dientes apretados». «Esta historia pasará a la historia de la infamia jurídica, política y mediática de este país», proclamó con el tono entre reivindicativo y victimista en que se ha guarecido en los últimos días.

La hasta este martes número dos del Gobierno valenciano incidió en la tesis de que está sufriendo la persecución de la extrema derecha -por la filiación del abogado de la menor que padeció los abusos- y su salida distó de ser pacífica. En especial, hacia el presidente con quien ha compartido la gobernación de la Comunidad Valenciana. «Es complicado decir si esperaba apoyo de Puig. Me hubiera gustado, pero no lo esperaba. Me voy de Les Corts y no sé qué haré en el futuro. Así se está enterando también el presidente de la Generalitat». Las relaciones entre el jefe del Govern y la vicepresidenta estaban deterioradas desde aquel adelanto electoral de 2019 que benefició a los socialistas.

Aparte de apuntar a Puig, Oltra echó mano de otras comparaciones para denunciar lo que cree una frontal injusticia contra ella. «Se encausan inocentes cuando no se encausa a Mariano Rajoy (...) Ganan los malos. Lo que más siento y lo que querría evitar es que alguien piense que no es posible hacer políticas de izquierdas y plantarle cara a la corrupción. Nos están fulminando uno a uno con denuncias falsas», acusó.

La crisis valenciana se proyecta sobre la política española en un contexto espinoso para los socialistas después del descalabro andaluz y también para Yolanda Díaz, quien había sumado a Oltra a los contados actos de promoción de su nuevo proyecto político.

Preguntada por la resistencia de Oltra a dimitir, la vicepresidenta se limitó a remitirse a lo que pudiera decir la aludida en su declaración judicial. Consumada ya su renuncia, los ministros de Unidas Podemos Ione Belarra y Alberto Garzón salieron en defensa de la dirigente de Compromís para alabar su «valentía» ante la persecucución que ven contra ella. En términos similares se expresó el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, quien llegó hablar de ataque del «fascismo».