Alberto Grazón, el pasado miércoles en el Congreso. / EFE

El ministro Garzón descarta apoyar el aumento en el gasto de Defensa

La también ministra Irene Montero, peso pesado de Podemos, ya afirmó antes desde Nueva York que «hace falta más dinero en sanidad o educación que en armas«

A. AZPIROZ

Unidas Podemos mantiene más que claras su posiciones sobre el aumento del presupuesto para el Ministerio de Defensa, que, según las promesas de Pedro Sánchez a los líderes de la OTAN, supondría duplicar el dinero destinado a las Fuerzas Armadas.

Alberto Garzón, ministro de Consumo , declarado comunista y a la vez líder de Izquierda Unida, descartó este sábado que su formación vaya a apoyar cualquier aumento en el gasto militar, por mucho que el PSOE lo defienda. Sería un acto «reaccionario» y «conservador» de la derecha, basado en «más armas y tanques», resumió Garzón ante la dirección de su partido.

La también ministra Irene Montero, peso pesado de Podemos, ya había afirmado antes desde Nueva York que «hace falta más dinero en sanidad, educación, conciliación y dependencia, no en armas». No obstante, el núcleo duro de la facción más izquierdista de la coalición de Gobierno también evidencia grietas a cuenta del gasto militar. El ministro de Universidades, Joan Subirats, adscrito a los Comuns de Colau –principal fuente de diputados en el Congreso de Unidas Podemos–, considera «justificado» incrementar el gasto militar por la situación internacional.

La advertencia de Garzón a Sánchez estuvo acompañada del respaldo de la dirección de IU a Yolanda Díaz y su, aún en ciernes, Frente Amplio de izquierdas que la vicepresidenta trata de armar. Eso sí, Díaz, de momento, evita 'mojarse' sobre la OTAN.

Aumenta la tensión en la Coalición

La brecha en la coalición a cuenta de la OTAN y el militarismo supone un nuevo reto de resistencia para Sánchez, que podría optar por el PP y Ciudadanos para aumentar la presencia de Estados Unidos en la base de Rota de cuatro a seis destructores de la US Navy. Pero, de hacerlo, el presidente del Gobierno socialista pondría, una vez más, en un brete a la alianza progresista que, una semana sí y a la siguiente también, le permite sacar adelante sus propuestas legislativas en el Congreso de los diputados.