Josep Costa, vicepresidente del Parlament.

JxCat pide perdón por sondear una alianza con la extrema derecha secesionista

El vicepresidente del Parlament descarta dimitir y carga contra Esquerra

CRISTIAN REINO Barcelona

La reunión que el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, dirigente de la máxima confianza de Carles Puigdemont, mantuvo la semana pasada con algunos dirigentes de la extrema derecha independentista para sondear posibles alianzas electorales, ha incendiado las relaciones entre JxCat y ERC, cada vez más deterioradas en vísperas de los comicios catalanes.

Costa, asesor jurídico de Puigdemont, salió este lunes a pedir disculpas y a reconocer que cometió un error por asistir a un encuentro con algunos grupos independentistas que abogan por la vía unilateral, entre los que se encuentran formaciones xenófobas y ultranacionalistas, y que convocaron una reunión telemática para abordar un posible acuerdo de cara a los comicios del 14 de febrero.

Entre los asistentes estaban el Frente Nacional Catalán, un partido independentista ultra, de extrema derecha y xenófobo. Como Vox pero secesionista. Las siglas son de 1940 pero la formación nació en la localidad de Ripoll (Girona), tras los atentados yihadistas de 2017 en Cataluña y con un discurso muy duro contra la inmigración. «El modelo de multiculturalidad actual pone en peligro la continuidad de la identidad catalana», afirma la formación en sus principios fundacionales. También estaba presente en el encuentro Força Catalunya, formación de Santiago Spot, un dirigente nacionalista que denunciaba a los comercios que no rotulaban en catalán para que fueran multados.

Costa se escudó en que intervino en el encuentro sin saber quién acudiría a la cita. La reunión la habían convocado antiguos miembros de la dirección de la ANC. Y participaron algunos grupos muy minoritarios como la Asamblea de Represaliados, Bloc Sobiranista Català, Demòcrates, Directe68, Força Catalunya, Front Nacional y Solidaritat Catalana. El PDeCAT también fue invitado, pero declinó su participación. JxCat cerró este lunes filas con Josep Costa, pero aclaró que el vicepresidente del Parlament se conectó a título individual. «El partido no participó en la reunión, porque no estamos buscando coaliciones con nadie», afirmó Elsa Artadi, vicepresidenta del partido. Artadi presentó a Josep Costa como un defensor «ejemplar» de los «derechos y las libertades». «Se le quiere desgastar», según Artadi por las acciones que ha llevado a cabo en el Parlament. Se refería a los choques que ha tenido con Roger Torrent (ERC), presidente de la Cámara catalana, sobre todo a partir de la negativa de Torrent a investir a Carles Puigdemont por vía telemática. Uno de los principales aliados de Puigdemont, en cualquier caso, es la extrema derecha nacionalista flamenca del N-VA.

«No ha muerto nadie»

Josep Costa se negó este lunes a dimitir como la pedían Esquerra, la CUP y los comunes. «No ha muerto nadie por mi culpa», afirmó en TV3. «La reunión fue intolerable y una vergüenza y no cederemos con quien haga el juego al fascismo y a la extrema derecha, lleve la bandera que lleve», señalaron los republicanos.

ERC rompió además su acuerdo de legislatura con Demòcrates por acudir a la reunión con el FNC y ha expulsado a la formación nacionalista (escisión secesionista de Unió) del grupo republicano en el Parlament, donde cuenta con tres diputados. Esquerra ha encontrado en la reunión de Costa con los grupos más ultras del nacionalismo un balón de oxígeno y un escudo frente a las críticas que le llueven de una parte del independentismo, sobre todo de JxCat, por haber aprobado los Presupuestos Generales del Estado. «Pactismo mágico», según criticó el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Las Cuentas de un «Estado que encarcela y reprime», afirmó Quim Torra el día después de que el Supremo revocara el tercer grado a los nueve presos del 'procés'.

La polémica en torno al flirteo de Costa con la ultra derecha no ha hecho si no agrandar la grieta entre JxCat y ERC, en un contexto electoral de una enorme atomización del voto independentista, pues son ya cerca de una docena de partidos secesionistas los que han confirmado ya su intención de concurrir a las elecciones del 14-F.