El secretario general de JxCat Jordi Turull y la presidenta del partido, Laura Borràs junto al destituido vicepresidente del Govern, Jordi Puineró. / efe

Junts enfila su salida del Govern al cargar la consulta a su militancia de reproches a ERC

Esquerra presiona a sus socios y les advierte de que está preparada para gobernar en solitario en Cataluña

CRISTIAN REINO Barceona

«¿Quieres que Junts siga formando parte del Govern de Catalunya?». Un total de 6.465 militantes de Junts están llamados entre este jueves y viernes a responder a esta pregunta en una consulta a las bases que decidirá si los postconvergentes salen del Gobierno de Aragonès.

La dirección juntera se reunió este lunes para acabar de pactar la pregunta y los términos del referéndum interno. No será necesaria una participación mínima, bastará con que una de las dos opciones obtenga un voto más que la otra y si las bases se decantan por abandonar el Govern, la salida será inmediata. En principio, la cúpula nacionalista promete ser neutral. Pero esa es solo la teoría, porque los distintos sectores del partido empezaron este lunes, de inmediato, a hacer campaña: unos para quedarse en la Generalitat y los otros, para romper.

La neutralidad es una quimera, ya que el propio secretario general anunció que hará saber a los militantes cuál es su posición y el propio enunciado de la consulta lleva implícita una cierta orientación del voto, en la medida en que el preámbulo de la pregunta abunda en los «incumplimientos de elementos que son centrales» del pacto de gobierno en los que, a su juicio, ha incurrido el president. «Junts ha formulado una serie de propuestas (a Aragonès) para garantizar el cumplimiento del acuerdo y no han sido aceptadas», remata.

LA PREGUNTA:

  • ¿Quieres que Junts siga formando parte el Govern? Hecha una auditoría del acuerdo de gobierno, se han constatado incumplimientos de elementos que son centrales. En este sentido, Junts ha formulado una serie de propuestas para garantizar el cumplimiento del acuerdo. Estas propuestas, hasta el momento, no han sido aceptadas por ERC.

Turull fue más contundente en la rueda de prensa que ofreció este lunes para presentar el diseño de la consulta. A su entender, Junts rebajó sus exigencias, pero Aragonès, con quien ha negociado estos días, no solo no aceptó sus «renuncias», sino que ni siquiera le hizo una contraoferta. «Nos sentimos expulsados del Govern», afirmó días atrás Turull.

El exvicepresidente de la Generalitat, Jordi Puigneró, insistió este lunes en esa línea de que es ERC la que no quiere que Junts siga en el Ejecutivo catalán. Turull, en cualquier caso, no cierra la puerta a llegar a algún acuerdo de aquí al jueves, cuando se abrirán las urnas hasta las 17.00 horas del viernes. Si Aragonès le llama, está dispuesto a sentarse a hablar. Y si le hiciera una oferta, no descarta convocar a la ejecutiva nacionalista de urgencia.

Los acontecimientos se han acelerado en Cataluña, al calor de un otoño que no se preveía tan caliente como en años anteriores. La ejecutiva de Junts se reunió este lunes para decidir la pregunta, después de que fracasaran las conversaciones entre el presidente de la Generalitat y el secretario general de Junts para intentar reconducir la situación. El divorcio viene de lejos, pero se precipitó tras la Diada del 11-S.

Junts quiso marcar entonces perfil propio, lanzó un ultimátum a Aragonès para que diera un giro a su agenda soberanista y, ante la negativa del dirigente republicano a mover ficha, en el debate de política general los junteros amenazaron con una cuestión de confianza al Gobierno del que forman parte. La respuesta de Aragonès fue firme: cesó al vicepresidente Puigneró (de Junts) por no advertirle sobre los planes de su partido de cuestionarle. Junts llevaba tiempo amagando con una consulta a su militancia para decidir la salida del Govern y finalmente la semana pasada la fijó para estos 6 y 7 de octubre.

Los riesgos

Los junteros se la juegan porque las consultas internas las carga el diablo y porque el partido puede quedar muy dividido si el resultado no es claro. Turull se mostró convencido de que la consulta no romperá la formación, pero no quiso avanzar qué pasará si la militancia no apoya su posición. La de la presidenta del partido ya es conocida y en su entorno, con voces como la de Jaume Alonso Cuevillas, empezaron este lunes mismo la campaña.

En el lado de los que apuestan por seguir en el Govern también se pusieron manos a la obra. La consejera de Exteriores de la Generalitat, Victoria Alsina, anunció que se ha afiliado al partido y que en la ejecutiva iba a defender la permanencia en el Govern. Le apoyan destacados cuadros del partido, así como dirigentes relevantes como Xavier Trias, Damià Calvet o Josep Rull, todos ellos de la antigua Convergència.

La tensión fue máxima en la reunión de la ejecutiva juntera. Turull afirmó que su «obsesión» es trabajar para que el partido no se rompa, lo que ya lleva implícito un reconocimiento de que la situación es muy delicada. A la espera de cómo acabe la consulta, ERC trasladó toda la presión sobre sus aún socios en el gobierno. La secretaria general adjunta de Esquerra, Marta Vilalta, advirtió de que ERC está preparada para gobernar en solitario.

300 altos cargos se juegansus puestos en la Generalitat

Junts perdería mucho saliendo del gobierno. Sus dirigentes dejarán de tener tanta visibilidad y presencia mediática. ERC se llevará todo el protagonismo. Si el futuro aspirante postconvergente (aún sin perfilar) a la presidencia de la Generalitat forma parte del Govern actual, deberá buscar otra plataforma que lance su candidatura: desde el gobierno no podría hacerlo. Sus alcaldes, además, no podrán salir por televisión, inaugurando infraestructuras junto a los consejeros de la formación a meses de las elecciones municipales y el partido no podrá seguir enarbolando la bandera de su preocupación por la gestión del día a día.

Pero sobre todo, quienes perderían son los cerca de 300 altos cargos de la administración catalana que podrían quedarse sin un trabajo muy bien remunerado. Son los directores generales, secretarios generales, asesores y directivos de empresas públicas, que dependen de las consejerías que actualmente dirige Junts. Son miembros del partido y están presionando para que el Ejecutivo no se rompa.

ERC y Junts, en su pacto de legislatura, acordaron un reparto de la administración catalana casi a partes iguales. En las siete consejerías controladas por los postconvergentes, hay 180 altos cargos nombrados por el partido que pueden quedarse en el paro si hay ruptura. Suman sueldos anuales de 15 millones. Además, hay otro centenar de altos ejecutivos de las empresas públicas que dependen de estas consejerías y que añaden otros ocho millones anuales en salarios. Hay departamentos de mucho peso presupuestario como el de Salud, del que derivan fundaciones, consorcios e institutos de investigación.