Jaume Alonso-Cuevillas, junto a la presidenta del Parlament, Laura Borràs. / afp

Junts impone la vía dura en plena negociación con ERC

El abogado de Puigdemont es apartado de la mesa del Parlament por discrepar de la estrategia de confrontación simbólica

CRISTIAN REINO Barcelona

Jaume Alonso-Cuevillas, abogado de Puigdemont, fue fulminado este lunes como representante de Junts en la mesa de la Cámara catalana y a partir de ahora pasará a desempeñar labores de diputado raso. La causa que provocó su cese fueron unas declaraciones en las que cuestionó la estrategia de confrontación del partido. «¿Debemos dejar que nos inhabiliten sin pena ni gloria por una tontería?», afirmó, en referencia a algunas de las propuestas de resolución que aprueba el Parlament, contra la monarquía y a favor de la autodeterminación, que no tienen recorrido jurídico y que ponen en riesgo penal a los miembros de la mesa.

Esta es la tesis que defiende ERC, puesta en marcha en la pasada legislatura por Roger Torrent al frente del Parlament y que Junts tantas veces criticó. La purga contra Cuevillas, dirigente de la máxima confianza de Carles Puigdemont y que hasta hace bien poco era diputado en el Congreso, llega además por el malestar que causó en su partido su posición en la primera votación delicada de la legislatura.

Cuevillas se desmarcó de la decisión de la mesa de permitir el voto delegado a Lluís Puig, diputado huido en Waterloo, y se abstuvo, a diferencia del resto de miembros independentistas de la mesa (hay dos de Junts, dos de ERC, uno de la CUP y dos del PSC). En la oposición en seguida destacaron que sus conocimientos de derecho le habían llevado a ponerse de perfil para evitar posibles consecuencias legales. Y ahora apuntan que el puñetazo en la mesa de Laura Borràs, con el aval de Carles Puigdemont y Jordi Sànchez, hace que suenen «tambores de desobediencia» como en 2017.

Está por ver, porque a día de hoy, JxCat es una jaula de grillos. El partido está aún a medio hacer (carece por ejemplo de consejo nacional para la toma de decisiones de calado) y el cese de Cuevillas escenifica que hay diferentes estrategias y que a pesar de su nombre, Junts, la unidad brilla por su ausencia en plena negociación para la investidura de Pere Aragonès.

Los de Puigdemont tumbaron los dos primeros intentos del dirigente de ERC y ahora están sobre la mesa juntera diferentes alternativas. Están los que apuestan por romper la baraja e ir a elecciones, están los que prefieren pactar la entrada al gobierno y los que apuestan por facilitar la investidura, pero pasar a la oposición.

Lo mismo ocurre con la hoja de ruta soberanista y la mesa de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat, lo que dificulta las conversaciones entre los postconvergentes y los republicanos para la investidura de Pere Aragonès. El cese de Cuevillas corta de raíz el debate interno sobre cómo afrontar la confrontación contra el Estado y sobre si el independentismo debe seguir impulsando iniciativas políticas o parlamentarias, que desde la propia ERC han calificado en varias ocasiones de fuegos artificiales que no sirven de nada.

Laura Borràs quiere convertir el Parlament en la punta de lanza de la confrontación con el Estado, aunque a las primeras de cambio se ha desmarcado el otro representante de Junts en la mesa del Parlament. El partido le pidió que se retractara, pero el abogado de Puigdemont se negó. A Cuevillas, cuyas opiniones son compartidas por algunos dirigentes de su partido, le sustituirá Aurora Madaula, del sector más radical. Madaula necesitará el aval de los miembros de ERC y la CUP de la mesa.