Miembros del Gobierno catalán, este jueves esperando a Aragonès, durante un acto en Barcelona. / EFE

Junts ya culpa a Aragonès de una eventual ruptura de la Generalitat

Puigdemont y Borràs lideran el sector postconvergente que es partidario de salir del gobierno

CRISTIAN REINO Barcelona

. El Govern pende de un hilo y los dos socios ya buscan la forma de culpar al otro de la ruptura. Junts carga contra Pere Aragonès, al que acusa de incumplir el pacto de legislatura, lo que ya es motivo que pueda justificar su salida del ejecutivo, mientras que el presidente de la Generalitat y ERC descargan la responsabilidad en la división que hay en Junts, a la que acusan de jugar un doble papel al mismo tiempo, en el gobierno y en la oposición.

La expresidenta del Parlament, Laura Borràs, lidera el sector de su partido que quiere romper ya con ERC. Hay un componente personal -no perdona que los republicanos apoyaran su suspensión como presidenta del Parlament- pero también estratégica: la de que quienes consideran que Junts corre riesgo de seguir perdiendo posiciones, de la mano de una ERC cada vez más alejada del unilateralismo y que hasta se atreve a no participar en la manifestación independentista de la Diada. Junto a Borràs, rema en el mismo barco rupturista el expresidente Puigdemont.

«Las opciones de salir del Govern dependen de que ERC cumpla el pacto que subscribió con Junts», afirmó este viernes el vicepresidente y portavoz de la formación nacionalista, Josep Rius, cargando la presión sobre los republicanos. «Tenemos la sensación de que de momento ERC solo está cumpliendo el pacto con el PSOE», remató. Era su respuesta a la conferencia del jueves del presidente de la Generalitat en la que señaló directamente a Junts. Aragonès pidió a sus socios resolver sus debates internos y dejar al Govern trabajar «sin ultimátums».

Rius negó que haya división en el seno postconvergente. Pero la hay y profunda. Hasta el punto que una parte, la pragmática, no solo es partidaria de mantenerse en el Govern, sino que el consejero de Economía, Jaume Giró, incluso ha abierto negociaciones con el PSC para aprobar los Presupuestos. Este sector, con Giró y la consejera Alsina a la cabeza, con el apoyo externo de Mas, que no es del partido pero mantiene influencia sobre los junteros que proceden de Convergència, está apretando para que no se rompa el Govern, al menos hasta las municipales.

En el lado contrario, Laura Borràs y Carles Puigdemont presionan para que el partido se divorcie ya con ERC y hasta hay amenaza de cisma interno. La ruptura del Govern podría decidirse tras el debate de política general (final de septiembre) y después de la conmemoración del referéndum ilegal del 1-O, que apunta a que dejará la misma foto de división que la Diada. La dirección de Junts se ha comprometido a someter a consulta de su militancia la salida del Govern. Los que no quieren romper tratan de retrasar al máximo su celebración e incluso intentan que no tenga lugar, pero Puigdemont les advirtió ayer de que la decisión de consultar a los afiliados fue adoptada por «unanimidad». Fuentes del entorno de Borràs dan por hecho que la consulta se celebrará días o semanas después del 1-O.

De lo que casi nadie duda es de que si tiene que decidir la militancia, la ruptura está asegurada, salvo -extremo poco probable- que Aragonès dé un golpe de timón, liquide la mesa de diálogo y ERC deje de ser socio del PSOE en el Congreso. Y en Esquerra no están por la labor además de crear un estado mayor del independentismo, como en el 'procés', para que lo lidere Puigdemont y el expresidente marque la estrategia secesionista.