Pere Aragonès (ERC) y Laura Borràs (Junts). / EP

ERC y Junts no cierran la crisis

Los postconvergentes presionan a Esquerra con el caso Borràs, mientras los republicanos rechazan la comparecencia de Rufián en el Parlament

CRISTIAN REINO Barcelona

Esquerra y Junts mantienen el pulso en la batalla interna que libran por la hegemonía en el campo independentista. Aunque son socios en el Govern catalán encabezado por Pere Aragonès, se niegan a enterrar el hacha de guerra. Ambas formaciones, tras la reunión de su ejecutiva, se han vuelto a lanzar este lunes dardos mútuamente. Junts ha advertido a ERC, y también a la CUP, de que el caso Borràs no es de «corrupción», sino que se trata de una «persecución política». Máxima presión para ERC, que tendrá en sus manos el futuro político de la presidenta del Parlament. El juez del TSJC, a la espera del escrito de acusación de la Fiscalía, está cerca de procesar a la dirigente nacionalista por cuatro delitos relacionados con contratos presuntamente adjudicados a dedo durante su etapa al frente de la Institución de las Letras Catalanas.

Si el juez decide sentar en el banquillo a Borràs, su cargo como presidenta estará en el aire. Según un artículo del reglamento del Parlament, en caso de procesamiento por corrupción, la Mesa del Parlament, «acordará la suspensión de los derechos y deberes parlamentarios de forma inmediata». Junts presiona a ERC y CUP y les avisa de que el caso de Borràs no tiene nada que ver con la corrupción, sino que se trata de una causa judicial que busca atacar al independentismo. La presidenta ha presentado este lunes un recurso contra el auto del TSJC de la semana pasada que dio por concluida la instrucción. Sus abogados denuncian un »juicio paralelo« y que se ha vulnerado su derecho a la presunción de inocencia. Los postconvergentes han comparado el caso Borràs con el de Pau Juvillà. Junts ha reclamado a las fuerzas secesionistas »hacer piña« ante los casos de »represión política«, como a su juicio es el de la presidenta del Parlament. Los de Puigdemont aprietan pero han evitado adelantar escenarios en caso de que los republicanos no cierren filas con la dirigente nacionalista y por tanto voten en contra de que tenga que dejar en suspenso su acta de diputada.

Juicio oral

ERC es consciente de que al asunto traerá cola en las relaciones con Junts y de momento evita fijar su posición, pero sin salir en defensa de la presidenta. Los republicanos ganan tiempo hasta que el juez decrete la apertura de juicio oral, que fuentes del partido sitúan en torno a Semana Santa. Pero en Esquerra dudan y se disponen a deshojar la margarita para decidir si el caso es de corrupción o es a su juicio de persecución política como mantienen sus socios. El otro punto de fricción entre ambos socios es el incendio provocado por Gabriel Rufián por acusar a Carles Puigdemont y varios de sus colaboradores de viajar por Europa como «señoritos» que se pensaban que eran «James Bond», en concreto a Rusia para buscar el apoyo a la independencia de Cataluña. Junts ha acusado al diputado de ERC de buscar la ruptura entre socios secesionistas. Esquerra, mientras. ha replicado que el portavoz del partido en el Congreso no tiene que dar «ninguna explicación» en la Cámara catalana como pretenden los de Puigdemont. La secretaria general adjunta, Marta Vilalta, ha asegurado que «no hace nada bien al independentismo ningún flirteo con Rusia».